
En el avión, como en cualquier otro lado, hay que pagar el derecho de piso cuando se empieza a trabajar.
Aunque todos hayan recibido una instrucción en tierra explicando paso a paso de qué se trata el trabajo aéreo , una vez sobre el avión la teoría se convierte en práctica y las reglas del juego cambian. Los compañeros nunca son los mismos, y las auxiliares tienen un jefe distinto en cada vuelo. Por eso mismo, el sistema de trabajo es muy variable. El deseo de agradar y de hacer las cosas correctamente, unidos a la corta edad e inexperiencia de las chicas que se inician en el mundo de la aviación, forma un excelente caldo de cultivo para que las hagan víctimas de bromas de todo tipo. Los pasajeros también pecan de ingenuos. Como no tienen la menor idea de por qué ni cómo vuela el avión , ni cuáles son los sectores del mismo , hacen preguntas absurdas que suelen ser respondidas de forma aún más absurda . Muchos tripulantes disfrutan un montón tomándole el pelo a los que ya están despistados por subir al avión. Que se produzca o no un clima de broma depende del ambiente humano que haya en un vuelo. En el avión hay gente que resuelve pasarla bien y que le hace pasar un buen rato a los demás.
Y hay otros que se pegan sus lindos sustos ….¿ pero quién le va a discutir nada a nadie si están todos encerrados en un caño y afuera hace 50 grados bajo cero y no hay oxigeno?

· En la mitad de mi primer vuelo, el capitán anunció por el altoparlante:
-Su atención por favor: ¡señores pasajeros, les pedimos a ustedes un fuerte aplauso para la señorita Lucía, que les está sirviendo el almuerzo, que en estos momentos realiza su PRIMER VUELO!
Vi cómo más de un centenar de personas dejaban los cubiertos de lado para aplaudir fervorosamente y gritar "¡BRAVO!" con la boca llena de pionono y pollo. De los nervios, se me cayeron una pila de vasos y dos litros de Coca Cola encima. Mientras traté de volver al galley con el carro, el comisario me puso un bonete que había hecho con papel de diario, que decía "BURRA”. La gente se divirtió como loca, y yo me encerré en el baño para no pasar más vergüenza. Me sancionaron por "abandono de tareas específicas y total ausencia del sentido del humor" .Viendo que me ponía color papel leer la sanción, una compañera me dijo:" Che, no te pongas así, que esto de la sanción también es una joda".
· A Mercedes , que era nueva , le dijeron que la aduana de Francia había pedido que la tripulación trajera los resultados de los exámenes de orina en la mano , para asegurase de que nadie trajera fiebre aftosa de la Argentina . Asustada, confesó que no había traído ninguno porque nadie le había avisado. El jefe de cabina le dijo que la única solución para poder aterrizar en Francia era que hiciera pis en un vaso limpio. “Me dieron un kit de detección de aftosa que enseguida da el resultado “, le dijo. Ella fue al baño y le dio al jefe el vaso con pis . Al rato fuimos todos a felicitarla :
- ¡Dio positivo ! ¡ Estás embarazada !
· Yo estaba sirviendo las bandejas cuando escuché la voz de mi comisario por los altoparlantes, pidiendo un aplauso a los pasajeros por mi cumpleaños. Les dije a los pasajeros que era mentira, no me creyeron, y me palmearon felicitaron y llenaron de besos. Un nene me dedicó un dibujo y un señor mayor me obligó a soplarle la llama del encendedor mientras su esposa me tiraba de las orejas. Viendo el éxito de la chanza. el comisario repitió la misma gracia todos los días, durante casi un mes.Me tenía tan harta que pedí que me cambiaran de tripulación para no tener que volar más con él.
· El comandante me pidió amablemente la bandeja del desayuno, con té con leche y jugo de naranja. Cuando me llamó a la cabina de lo ví en una posición rara, como doblado sobre la bandeja. El copiloto le palmeaba la espalda. El comandante, limpiándose la boca con una servilleta , me dijo:
- Señorita, me descompuse y vomité todo... ¿Puede hacerme el favor de llevarse esto? - y me pasó una bandeja con el enchastre. No tuve más remedio que contener las náuseas, tomar la bandeja y arrojarla en el primer carro abierto que encontré en el galley.Detrás mío escuché las carcajadas de los pilotos. Espié la bandeja vomitada .Era una mezcla de migas desmenuzadas de galletitas y pan remojadas y mezcladas en el té con leche y el jugo de naranja,todo cuidadosamente desparramado por la bandeja. Cuando ellos bajaron en Río de Janeiro, les desparramé el “vómito”por sus asientos.
· A mí , para jorobarme , me invitaron a bajar del avión y conocer el aeropuerto. Cuando me vieron bien lejos, fascinada con el paisaje de Esquel , me cerraron las puertas del avión , que empezó a carretear ...!dejándome sola en la pista! Corrí desesperada hacia el avión , que por supuesto se detuvo y me bajó la escalerilla. Adentro, los pasajeros me aplaudieron , felicitándome por el primer vuelo.
· Era un vuelo a Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Antes del aterrizaje, el comandante llamó a la cabina a la azafata nueva y le preguntó si había traído su Libreta Sanitaria. Ella no tenía idea de qué le hablaba, y el capitán, muy serio, le dijo que era el documento que llevaban todos para ingresar a un país limítrofe, sin el cual él no podría aterrizar.
- Si no trajiste la Libreta, tenés que hacerte un análisis de orina en el aeropuerto. Así que andá orinando en un vaso limpio, y apenas llegamos se lo entregás al Jefe de Base. Yo ya le aviso por radio que se lo vas a entregar.
Ella le hizo caso . En cuanto subió al avión el jefe de aeropuerto, ella le tendió el vaso lleno .
- Disculpe, pero no me habían avisado.
-Gracias....¿ Es té?-, dijo el hombre , llevándoselo a los labios.
- ¡No!-, gritó el comandante,. muerto de risa.
Ella se dio cuenta del chiste y corrió a encerrarse en el baño del avión, del que no quiso salir hasta que no subieron todos los pasajeros. Entonces no tuvo más remedio que salir a atenderlos .Estaba furiosa.

· Era mi primer vuelo y me tocaba hacer la demostración de máscaras de oxígeno, que se apoya sobre la nariz y la boca. Cuando terminé de hacer la demostración, vi que todos los pasajeros me miraban fijo con cara rara .Algunos me señalaban y se reían .
Entré al baño y me vi en el espejo una aureola negra alrededor de la nariz y la boca . Mis compañeros habían tiznado la máscara con corcho quemado.
· Para demostrar el uso del chaleco salvavidas, hay que ponérselo por la cabeza y después ajustarlo con unas correas a la cintura. Mis flamantes compañeros habían convertido las correas del chaleco en una maraña de nudos imposible de desatar.
Luché desesperada tratando de desatar el chaleco mientras el comisario seguía explicando paso a paso como ajustarse las correas y cómo inflarlo. Llegué al fin de la explicación sin que yo hubiera siquiera empezado a ponérmelo. La gente lloraba de la risa. Me sentí torpe como Peter Sellers y Jerry Lewis juntos, y juré vengarme. Cuando mi comisario estaba sentado en el transportín leyendo, yo me senté al lado y fingí coserme el ruedo de la pollera, pero terminé cosiéndole el saco de él al tapizado del asiento. Y el tarado se enojó, diciendo que le había arruinado el saco.
· A veces el comandante invita a una auxiliar a aterrizar o despegar en la cabina de comando, en un asientito desplegable que está entre los pilotos.Antes del despegue, siempre suena una ruidosa alarma, junto con una luz roja que se prende y se apaga. Una novata siempre pregunta , asustada:
- ¿Qué es ese ruido?
Y ellos, pícaros, invariablemente contestan :
- Es el detector de vírgenes... ¿Funciona?
· Una señora mayor le preguntó al comandante :
- ¿Me puede decir por dónde estamos yendo ahora?
El comandante le dijo:
- Mire por su ventanilla, ¿no vé una lucecita que se prende y se apaga?
- Sí , la veo.
- Ahora mire por la ventanilla del otro lado, ¿No ve otra luz que se prende y se apaga?
-Sí.
- Bueno: nosotros vamos por el medio.
· Teníamos un vuelo a las siete de la mañana, y se suponía que a las cinco nos iban a pasar a buscar por el hotel. El personal del aeropuerto nos llamó a cada uno a las tres y media de la mañana para avisarnos que sigamos durmiendo tranquilos porque el vuelo se había suspendido hasta la noche. Nadie pudo volverse a dormir, y a la noche subimos al avión cayéndonos de sueño.

· Se nota enseguida cuando sube al avión un pasajero que es la primera vez que hace un vuelo. Primero, porque pregunta donde está el "baño de hombres". Ricardo , un comisario muy bromista y caradura , les decía a estos pasajeros :
- Depende...¿Usted qué va a hacer?.
El pasajero no entendía, y él insistía:
- Le pregunto, señor: ¿Qué va a hacer: pis o caca? Porque si quiere hacer pis es en el baño de adelante, y para hacer caca están los baños de atrás.
Lo peor es que la gente hacía caso y se formaban dos colas distintas.
· Apenas despegamos se detectó un desperfecto en un motor , por lo que el comandante anunció que volvíamos al aeropuerto. El copiloto salió de la cabina le explicó a la gente que primero íbamos a sobrevolar el río para derramar sobre él gran parte del combustible, porque no se puede aterrizar con todo el peso del combustible calculado para un vuelo de diez horas .
- Eso es antiecólogico . Están derramando hidrocarburos en el agua, y eso afecta el ecosistema - protestó un pasajero.
- Desde la altura que lo tiramos no afecta nada, porque prácticamente se volatiliza en el aire - le dijo el comandante
- No se volatilizan y afectan la vida en el río - insistió el pasajero.
Empezaron discutir que si conviene o no aterrizar averiados con los tanques llenos de combustible, que si el avión ensucia el medio ambiente más o menos que los desechos industriales, que si está bien o mal hacer eso, que sí , que no, hasta que el piloto se puso serio y le dijo :
- Le voy a decir la verdad: el JP 1, que es el combustible de aviones, combinado con los sedimentos orgánicos del Río de la Plata forman una macromolécula nutritiva que es un alimento con el que se alimentan los peces de agua dulce .Dicen que están apareciendo peces ejemplares enormes gracias a esta alimentación. Así que les estamos haciendo un favor a la naturaleza.
El pasajero tragó saliva y la discusión se terminó. Cuando el piloto fue a la cabina de comando lo seguí y le pregunté:
- ¿ Es cierto eso de la macromolécula?
El se rió y me dijo:
- ¡Qué va a ser cierto ! ...¿Pero sirvió o no sirvió para que es boludo se callara la boca?
· Siempre me tocaba llevar al mismo pasajero, que viajaba seguido y siempre conseguía dos asientos libres juntos, por lo que dormía cómodamente durante todo el vuelo. Un día le dije :
- Qué suerte que tiene de conseguir siempre asientos libres y juntos, aunque el avión salga lleno. ¿Los reserva antes?
- No. Es un truco que tengo.- me contestó sonriendo.
Se agachó para abrir un bolso del que sacó un falso vómito amarillento de plástico, de esos que se venden como chascos.
- Lo pongo en el suelo. Por eso el asiento de al lado mío está siempre vacío.
· . Cuando tenés un compañero bromista, con buen sentido del humor, que se ríe de todo , sucede que todos los demás ( inclusive los pasajeros)también se ríen de todo, al punto de olvidarse de pedir seis cafés seguidos , como es habitual .

· Un día , un pasajero no decidía qué bebida tomar y nos tuvo con el carro paradas durante largos minutos diciendo :
- ¡ Deme vino ! No, mejor cerveza. No, mejor una gaseosa. ¿Tiene jugo? No, jugo no ..
. Betina , impaciente , lo miró y le dijo amablemente :
- ¿Usted se llama Soledad Solari?
Por el personaje de Gasalla, de la indecisa depresiva . El pasajero la miró extrañado mientras yo aguantaba la risa. Y ella siguió:
- Mire: Le recomiendo una bebida oscura, que aunque es muy dulce , va bien con lo dulce y lo salado . Toda la gente la pide y creo que va a tener buena aceptación hasta en el mercado internacional... ¿Se anima a probarla ?
El pasajero le dijo que sí . Y ella le sirvió Coca Cola.
· En pleno vuelo , entramos en una zona de aire turbulento . El avión se cayó de golpe, provocando exclamaciones entre todos los pasajeros.
- ¿Qué pasó? - preguntó un pasajero.
- Entramos en la zona de la Montaña Rusa - les dije, para que se dejaran de hinchar.
Entonces un pasajero fue a preguntarle al comisario, que es mi marido, qué pasaba con el avión . Y él, que es más irónico que yo, le contestó:
- Es una prueba que hace el comandante para comprobar si ustedes están sentados y tienen puestos los cinturones de seguridad. Usted ya tiene prenda. A la tercera, lo dejamos en Berlín.
· Yo era una niñita inocente de 18 años y estaba haciendo uno de mis primeros vuelos en el AVRO, una especie de carreta con alas, comparado con los aviones de ahora . Habíamos llegado al aeropuerto de Trelew , en Chubut. Era una época en la que ahí no había nada. La pista era una especie de ruta llena de piedras, nada más. En eso, el capitán, me dijo que me tenía que bajar porque el avión están excedido en carga.
-Baje carga, no me baje a mí.- le dije
-Vos bajá primero, y después veo cuantos kilos de carga bajo- me respondió.
. En mi inmensa inocencia, yo bajé. ¡Para qué! Cerraron la puerta del avión, y siguieron viaje a Río Grande, dejándome sola en medio de la nada, muerta de frío, con un viento atroz . Un par de personas de por ahí me dieron unos mates y esperé tiritando a que estos desgraciados volvieran de Río Grande, muy divertidos de haberme abandonado. Eran buenos tiempos. Los tripulantes éramos pocos y nos conocíamos mucho. Eramos como una familia. Hasta los perdoné por la travesura.
.
· Era mi primer o segundo vuelo, creo . Cuando una todavía le tiene al comandante un miedo atroz. El comandante me pidió un café.
- Pero atendeme- me dijo- Lo quiero con dos cucharaditas y media de azúcar, tres gotas de leche y revuelto para la derecha .
Se lo preparé como pude y se lo llevé. Enseguida volvió a sonar el gong de la cabina de comando.
- Llevátelo- me dijo- Lo revolviste para el otro lado y está asqueroso.
¡Me sentí tan mal! Cuando lo llevé de vuelta a la cocina, se prendieron los carteles de "Ajustar Cinturones" y "No fumar" y cambió el ruido de los motores. Estábamos aterrizando .¡Por eso me lo había devuelto! Unos guachos : se dedican a hacerte sentir inepta …

· Ernesto era un comisario con una capacidad increíble para imitar voces y sonidos. . A los pasajeros les hablaba en idiomas que inventaba. Una vez convenció a uno de que hablaba japonés, y al rato el pasajero le vino con un pasajero japonés que quería conversar en su idioma .Zafó diciendo que había entendido mal, que no hablaba japonés sino finlandés. Cuando estábamos en el galley, preparando los carros para hacer el servicio de comidas, se ponía a maullar como loco y luego le decía a los pasajeros que para comer había gato fresco.
También podía ladrar delante de todo el mundo, casi sin abrir la boca. Gruñía como un perrito y miraba alrededor diciendo:
- !El perro, el perro! ¿Quién trajo un perro? ¿Dónde está el perro?
También se ponía a cantar ópera en el momento menos pensado , vocalizando como un tenor . Cuando salía del galley , y veía que todo el mundo lo miraba curioso, avisaba:
- No molesten a Pavarotti, que está ensayando.

· Raúl era correntino. El decía que era de la “Yepública de Coyientes “ . Cuando hacía los discursos por altoparlantes, los realizaba en tres idiomas : castellano , inglés y guaraní.. Me dijo que era reglamentario y que si no aprendía pronto guaraní me iban a echar . Y cometí la ridiculez de ir a averiguar a la jefatura si esto era cierto.
· Héctor se paraba para hacer delante de todo el mundo la demostración de elementos de emergencia, mientras Graciela hacía el discurso por los altoparlantes. El hacía la mímica de las palabras de Graciela y quedaba comiquísimo ver a un negro grandote y bigotudo hablando con una vocecita tan dulce y femenina .También hacían la inversa: Graciela haciendo la mímica con voz de macho. Y los pasajeros pedían bises.
· Cuando Rubén se ponía algo en la cabeza, se transformaba. Le decíamos que tendría que haber sido actor. Algunas veces se metía la funda de una almohadita como sombrero y les daba la bienvenida a los pasajeros diciendo :
- Buenos días, soy el chef de cocina, y estoy aquí para atender su pedido ..¿Qué quiere comer?
Otro día que subió un joven gendarme, con uniforme verde y boina, Rubén le sacó la boina y se la metió hasta las cejas. Se pasó todo el vuelo haciéndose el gallego bruto , y la gente lloraba de la risa. Cuando subió un rabino, le sacó la kipá y se pasó todo el vuelo caminando con la parsimonia del rabino, hablando con acento yiddish. Si no había sombrero, se ponía un pañuelo anudado en las cuatro puntas y se convertía en un hincha de "fulbo" , como decía él . Cuando los pasajeros subían la escalerita, los saludaba pegando saltos, sacudiendo frenético sus cortos bracitos y gritando cantitos futboleros:
- ¡Olé, olé, olé, cada día los quiero más!
A veces nos asombrábamos del caradurismo de que era capaz. Pero era una gloria volar con él. A todo el mundo le encantaba saber que estaba en tu vuelo, porque seguro la ibas a pasar bien . Todavía guardo fotos de esos vuelos. No tengo muchas de él, pero sí de los pasajeros, que lo miraban muertos de risa, sin poder creer lo que veían…pero la pasaban bárbaro.
· Había una chica que juntaba las mantequitas que sobraban de las bandejas de pasajeros para llevárselas a su casa . No hay drama con eso, porque si no, van a la basura . Pero ese día estaba tan histérica y nos trató tan mal a todos que, antes de aterrizar, agarramos su bolsa de mantequitas y le dimos un golpe de horno. Cuando al pasar por la aduana abrió su bolso , pegó un grito : tenía toda la ropa empapada en manteca derretida .

· Estaba en mi turno de descanso en un vuelo a Europa. Como no había pasajeros en Primera Clase, el jefe de cabina me invitó a descansar a un asiento de primera, “para festejar que es tu primer vuelo”, me dijo . Dormí plácidamente, y cuando me despertaron para servir el desayuno, me avisaron que había problemas. “Parece que el jefe de cabina te sancionó. Cometiste una falta grave”, me dijo un comisario. Yo no tenía idea de qué podía haber pasado, y me puse tan nerviosa que él me dijo que iba a averiguar que había pasado para contármelo.. Pasé unos nervios terribles hasta que el comisario me trajo una hoja del formulario de informes de a bordo en la que figuraba mi nombre y apellido, todos los datos del vuelo y abajo , un pedido de sanción o apercibimiento por el hecho de “dormir en posición poco ortodoxa brindando una impúdica exhibición de las partes íntimas de su anatomía.” Me partí la cabeza pensando en qué posición había dormido, sabiendo que la frazada nunca se había movido de su lugar: me había tapado hasta las orejas. Sólo cuando recorrí el sector con el informe preguntándole a mis compañeras si me habían visto dormir con el culo al aire pude ver que varios se tapaban la cara a para ocultar la risa. Y ahí me dí cuenta que había sido víctima de un complot.
· Me daba vergüenza volar con Quique, porque le tomaba el pelo a los pasajeros. Y una tampoco quiere ser cómplice y ligarla de rebote, ¿no? El a veces recibía a los pasajeros con un sorete de plástico, de chasco, sobre el hombro .
- Estos son tan distraídos que ni nos ven ni nos escuchan - decía.
Y tenía razón. Sólo los chicos se quedaban mirando el chasco.
Cuando los pasajeros bajaban del avión, Quique los despedía con una sonrisa, diciéndoles, con la mayor elegancia:
- Hasta los huevos, hasta los huevos...- en lugar de “Hasta luego “
! Y la gente ni se daba cuenta! O tal vez pensaban que habían escuchado mal.
· Fue un vuelo insoportable. El comisario me dijo que ya me podía ir a descansar, que el galley lo terminaba de ordenar él. Como no daba más de cansancio, acepté la oferta y fui a recostarme en la zona de descanso. Al rato me vino a despertar el jefe de cabina, diciendo que estaba sancionada por irme a descansar antes de que empezara mi turno . Mi comisario no hizo nada para defenderme y le dijo que él no tenía nada que ver, que yo me había ido a descansar por mi cuenta. Peleé a muerte el asunto y nos encararon en la jefatura al jefe de cabina y a mí para saber quién decía la verdad. la sanción quedó sin efecto, pero cada vez que me cruzo al jefe de cabina me carga diciéndome: “¿Necesitás un Trapax? “, ”¿Dormiste bien a noche ?”, “¿ Te hago un té de tilo para que puedas descansar sin problemas?”, “¿ Te canto el arrorró?”. Y yo lo gasto diciéndole: “¿Puedo ir a dormir?’”¿ Te pidieron todos permiso para ir a la cama hoy?” o “¿Ya tenés la lista de los que pueden sentarse?”.

· En una escala, una pasajera me dio su tgarjeta de emvarque , y yo la ubiqué en un asiento donde había una riñonera de cuero. Entonces la tomé y me la llevé , pensando que era de un pasajero que se la habia olvidado. En el galley vacio, la abrí para ver el nombre del pasajero y avisar al personal de trafico que lo ubicaran por altoparlantes. Y me encontré con un enorme fajo de billetes metido a lo largo del cierre central. Por pura curiosidada, los saqué y me los puse a contar…¡ eran más de 10.000 dolares! En eso senti una presencia, levante la vista y vi a un señor grandote y rubio, mirandome fijo con los brazos cruzados….
- ¿Es suficiente para usted? – me preguntó
Yo no entendía de qué me hablaba y me dijo:
- Eso es mío…
- ¡Pero usted se bajó y lo dejó en el asiento! ¡Y yo estaba buscando su nombre …para devolvérselo!- tartamudeé , colorada como un tomate
- En primer lugar, no me bajé sino que fui al baño. En segundo ligar, usted le dio mi asiento a otra pasajera. Y en tercer lugar, me acaba de robar mis pertenencias y no veo que vaya a encontrar mi nombre en los billetes, salvo que yo me llame George Washington – me dijo, enojado.
Rápidamente puse los billetes dentro de la riñonera, y se la di como si me quemara. Después le pedí a una compañera que ella atendiera mi lado y yo el suyo, porque me moría de vergüenza de volver a verle la cara a este hombre, que habrá supuesto que yo le quería robar algunos billetes. Pero la verdad…si yo le decía “ Solo quería ver cuanta plata llevaba “ …¿ quien me iba a creer? …
Por supuesto cuando mis compañeros se enteraron de incidente , en ese vuelo me cargaron todos sin parar, diciendo “ Ojo que ahí viene la chorra, ¡cuiden la guita!”

· Me dijeron que la tradición aérea era hacer fondo blanco con un vaso de vodka en el primer vuelo. No quise romper la tradición y me lo bajé de un sorbo. Después sentí una turbulencia terrible que me impedía caminar derecho. Terminé cayéndome encima de un par de pasajeros, hasta que me dijeron que me fuera a sentar y no trabaje más , porque estaba haciendo eses.
- ¡Es la turbulencia, que no me deja caminar! - dije
- Turbulencia es la que tenés en la cabeza, con el pedo que te hicieron agarrar - me dijo una compañera.
En pleno aterrizaje, vomité todo delante de los pasajeros. Pensé que nunca más podía subir a un avión y que este trabajo no era para mí. Recién al segundo vuelo descubrí que lo que me caía mal no eran los vuelos…¡ sino el vodka!
· La peor me la hicieron a mí. Era nueva...¿ qué sabía yo de éste laburo? Pero hay reglas , códigos internos ...! Y yo tenía diecinueve años y no había viajado sola ni en un micro de larga distancia! Resulta que cuando terminó el servicio de almuerzo, vino un pasajero y pidió vino. Pero no quedaba ni una botella. Entonces le pregunté al comisario que, guardando una botella en el bolso me dijo “Decile que no hay más”. El pasajero fue a quejarse al jefe de cabina, que me encaró a mí. Yo, del susto, le dije “Creo que el comisario se guardó una “, y entonces el problema lo tuvo el otro . No me dijo nada. Le pedí disculpas. Cuando me lo crucé en otro vuelo, fue yendo a Canadá. Todos estábamos haciendo la cola en Migraciones del Aeropuerto de Montreal. Cuando me tocó el turno de mostrar mi pasaporte, no lo encontraba por ningún lado. Como allá son muy estrictos, no me dejaron entrar al país , ni siquiera al hotel del aeropuerto , donde nos alojan por cinco horas hasta la salida del vuelo . Y yo me tuve que pasar cinco horas sentada en la sala de embarque esperando que el vuelo partiera y vigilada por un policía. Un embole. Cuando volvió la tripulación, el comisario de aquella vez me mostró mi pasaporte diciéndome, sobrador : “¿ Perdiste algo?...” En la fila se me había caído y él lo levantó y se lo guardó. Hay gente muy resentida.

· La gastada típica que nos hacen los comisarios es escondernos los zapatos que nos sacamos durante el rato en que nos vamos a dormir. Y varias veces me tocó salir a hacer el servicio en patas. Hasta que ellos mismos se asustan de que el jefe de cabina nos vea así , nos pregunte qué pasó y los mandemos al frente. Entonces los mismos graciosos vienen a ponernos los zapatitos en los pies adelante de los pasajeros. Cosa que me encanta, porque el papelón se lo comen ellos.
. .
Aunque todos hayan recibido una instrucción en tierra explicando paso a paso de qué se trata el trabajo aéreo , una vez sobre el avión la teoría se convierte en práctica y las reglas del juego cambian. Los compañeros nunca son los mismos, y las auxiliares tienen un jefe distinto en cada vuelo. Por eso mismo, el sistema de trabajo es muy variable. El deseo de agradar y de hacer las cosas correctamente, unidos a la corta edad e inexperiencia de las chicas que se inician en el mundo de la aviación, forma un excelente caldo de cultivo para que las hagan víctimas de bromas de todo tipo. Los pasajeros también pecan de ingenuos. Como no tienen la menor idea de por qué ni cómo vuela el avión , ni cuáles son los sectores del mismo , hacen preguntas absurdas que suelen ser respondidas de forma aún más absurda . Muchos tripulantes disfrutan un montón tomándole el pelo a los que ya están despistados por subir al avión. Que se produzca o no un clima de broma depende del ambiente humano que haya en un vuelo. En el avión hay gente que resuelve pasarla bien y que le hace pasar un buen rato a los demás.
Y hay otros que se pegan sus lindos sustos ….¿ pero quién le va a discutir nada a nadie si están todos encerrados en un caño y afuera hace 50 grados bajo cero y no hay oxigeno?

· En la mitad de mi primer vuelo, el capitán anunció por el altoparlante:
-Su atención por favor: ¡señores pasajeros, les pedimos a ustedes un fuerte aplauso para la señorita Lucía, que les está sirviendo el almuerzo, que en estos momentos realiza su PRIMER VUELO!
Vi cómo más de un centenar de personas dejaban los cubiertos de lado para aplaudir fervorosamente y gritar "¡BRAVO!" con la boca llena de pionono y pollo. De los nervios, se me cayeron una pila de vasos y dos litros de Coca Cola encima. Mientras traté de volver al galley con el carro, el comisario me puso un bonete que había hecho con papel de diario, que decía "BURRA”. La gente se divirtió como loca, y yo me encerré en el baño para no pasar más vergüenza. Me sancionaron por "abandono de tareas específicas y total ausencia del sentido del humor" .Viendo que me ponía color papel leer la sanción, una compañera me dijo:" Che, no te pongas así, que esto de la sanción también es una joda".
· A Mercedes , que era nueva , le dijeron que la aduana de Francia había pedido que la tripulación trajera los resultados de los exámenes de orina en la mano , para asegurase de que nadie trajera fiebre aftosa de la Argentina . Asustada, confesó que no había traído ninguno porque nadie le había avisado. El jefe de cabina le dijo que la única solución para poder aterrizar en Francia era que hiciera pis en un vaso limpio. “Me dieron un kit de detección de aftosa que enseguida da el resultado “, le dijo. Ella fue al baño y le dio al jefe el vaso con pis . Al rato fuimos todos a felicitarla :
- ¡Dio positivo ! ¡ Estás embarazada !
· Yo estaba sirviendo las bandejas cuando escuché la voz de mi comisario por los altoparlantes, pidiendo un aplauso a los pasajeros por mi cumpleaños. Les dije a los pasajeros que era mentira, no me creyeron, y me palmearon felicitaron y llenaron de besos. Un nene me dedicó un dibujo y un señor mayor me obligó a soplarle la llama del encendedor mientras su esposa me tiraba de las orejas. Viendo el éxito de la chanza. el comisario repitió la misma gracia todos los días, durante casi un mes.Me tenía tan harta que pedí que me cambiaran de tripulación para no tener que volar más con él.
· El comandante me pidió amablemente la bandeja del desayuno, con té con leche y jugo de naranja. Cuando me llamó a la cabina de lo ví en una posición rara, como doblado sobre la bandeja. El copiloto le palmeaba la espalda. El comandante, limpiándose la boca con una servilleta , me dijo:
- Señorita, me descompuse y vomité todo... ¿Puede hacerme el favor de llevarse esto? - y me pasó una bandeja con el enchastre. No tuve más remedio que contener las náuseas, tomar la bandeja y arrojarla en el primer carro abierto que encontré en el galley.Detrás mío escuché las carcajadas de los pilotos. Espié la bandeja vomitada .Era una mezcla de migas desmenuzadas de galletitas y pan remojadas y mezcladas en el té con leche y el jugo de naranja,todo cuidadosamente desparramado por la bandeja. Cuando ellos bajaron en Río de Janeiro, les desparramé el “vómito”por sus asientos.
· A mí , para jorobarme , me invitaron a bajar del avión y conocer el aeropuerto. Cuando me vieron bien lejos, fascinada con el paisaje de Esquel , me cerraron las puertas del avión , que empezó a carretear ...!dejándome sola en la pista! Corrí desesperada hacia el avión , que por supuesto se detuvo y me bajó la escalerilla. Adentro, los pasajeros me aplaudieron , felicitándome por el primer vuelo.
· Era un vuelo a Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Antes del aterrizaje, el comandante llamó a la cabina a la azafata nueva y le preguntó si había traído su Libreta Sanitaria. Ella no tenía idea de qué le hablaba, y el capitán, muy serio, le dijo que era el documento que llevaban todos para ingresar a un país limítrofe, sin el cual él no podría aterrizar.
- Si no trajiste la Libreta, tenés que hacerte un análisis de orina en el aeropuerto. Así que andá orinando en un vaso limpio, y apenas llegamos se lo entregás al Jefe de Base. Yo ya le aviso por radio que se lo vas a entregar.
Ella le hizo caso . En cuanto subió al avión el jefe de aeropuerto, ella le tendió el vaso lleno .
- Disculpe, pero no me habían avisado.
-Gracias....¿ Es té?-, dijo el hombre , llevándoselo a los labios.
- ¡No!-, gritó el comandante,. muerto de risa.
Ella se dio cuenta del chiste y corrió a encerrarse en el baño del avión, del que no quiso salir hasta que no subieron todos los pasajeros. Entonces no tuvo más remedio que salir a atenderlos .Estaba furiosa.

· Era mi primer vuelo y me tocaba hacer la demostración de máscaras de oxígeno, que se apoya sobre la nariz y la boca. Cuando terminé de hacer la demostración, vi que todos los pasajeros me miraban fijo con cara rara .Algunos me señalaban y se reían .
Entré al baño y me vi en el espejo una aureola negra alrededor de la nariz y la boca . Mis compañeros habían tiznado la máscara con corcho quemado.
· Para demostrar el uso del chaleco salvavidas, hay que ponérselo por la cabeza y después ajustarlo con unas correas a la cintura. Mis flamantes compañeros habían convertido las correas del chaleco en una maraña de nudos imposible de desatar.
Luché desesperada tratando de desatar el chaleco mientras el comisario seguía explicando paso a paso como ajustarse las correas y cómo inflarlo. Llegué al fin de la explicación sin que yo hubiera siquiera empezado a ponérmelo. La gente lloraba de la risa. Me sentí torpe como Peter Sellers y Jerry Lewis juntos, y juré vengarme. Cuando mi comisario estaba sentado en el transportín leyendo, yo me senté al lado y fingí coserme el ruedo de la pollera, pero terminé cosiéndole el saco de él al tapizado del asiento. Y el tarado se enojó, diciendo que le había arruinado el saco.

· A veces el comandante invita a una auxiliar a aterrizar o despegar en la cabina de comando, en un asientito desplegable que está entre los pilotos.Antes del despegue, siempre suena una ruidosa alarma, junto con una luz roja que se prende y se apaga. Una novata siempre pregunta , asustada:
- ¿Qué es ese ruido?
Y ellos, pícaros, invariablemente contestan :
- Es el detector de vírgenes... ¿Funciona?
· Una señora mayor le preguntó al comandante :
- ¿Me puede decir por dónde estamos yendo ahora?
El comandante le dijo:
- Mire por su ventanilla, ¿no vé una lucecita que se prende y se apaga?
- Sí , la veo.
- Ahora mire por la ventanilla del otro lado, ¿No ve otra luz que se prende y se apaga?
-Sí.
- Bueno: nosotros vamos por el medio.
· Teníamos un vuelo a las siete de la mañana, y se suponía que a las cinco nos iban a pasar a buscar por el hotel. El personal del aeropuerto nos llamó a cada uno a las tres y media de la mañana para avisarnos que sigamos durmiendo tranquilos porque el vuelo se había suspendido hasta la noche. Nadie pudo volverse a dormir, y a la noche subimos al avión cayéndonos de sueño.

· Se nota enseguida cuando sube al avión un pasajero que es la primera vez que hace un vuelo. Primero, porque pregunta donde está el "baño de hombres". Ricardo , un comisario muy bromista y caradura , les decía a estos pasajeros :
- Depende...¿Usted qué va a hacer?.
El pasajero no entendía, y él insistía:
- Le pregunto, señor: ¿Qué va a hacer: pis o caca? Porque si quiere hacer pis es en el baño de adelante, y para hacer caca están los baños de atrás.
Lo peor es que la gente hacía caso y se formaban dos colas distintas.
· Apenas despegamos se detectó un desperfecto en un motor , por lo que el comandante anunció que volvíamos al aeropuerto. El copiloto salió de la cabina le explicó a la gente que primero íbamos a sobrevolar el río para derramar sobre él gran parte del combustible, porque no se puede aterrizar con todo el peso del combustible calculado para un vuelo de diez horas .
- Eso es antiecólogico . Están derramando hidrocarburos en el agua, y eso afecta el ecosistema - protestó un pasajero.
- Desde la altura que lo tiramos no afecta nada, porque prácticamente se volatiliza en el aire - le dijo el comandante
- No se volatilizan y afectan la vida en el río - insistió el pasajero.
Empezaron discutir que si conviene o no aterrizar averiados con los tanques llenos de combustible, que si el avión ensucia el medio ambiente más o menos que los desechos industriales, que si está bien o mal hacer eso, que sí , que no, hasta que el piloto se puso serio y le dijo :
- Le voy a decir la verdad: el JP 1, que es el combustible de aviones, combinado con los sedimentos orgánicos del Río de la Plata forman una macromolécula nutritiva que es un alimento con el que se alimentan los peces de agua dulce .Dicen que están apareciendo peces ejemplares enormes gracias a esta alimentación. Así que les estamos haciendo un favor a la naturaleza.
El pasajero tragó saliva y la discusión se terminó. Cuando el piloto fue a la cabina de comando lo seguí y le pregunté:
- ¿ Es cierto eso de la macromolécula?
El se rió y me dijo:
- ¡Qué va a ser cierto ! ...¿Pero sirvió o no sirvió para que es boludo se callara la boca?
· Siempre me tocaba llevar al mismo pasajero, que viajaba seguido y siempre conseguía dos asientos libres juntos, por lo que dormía cómodamente durante todo el vuelo. Un día le dije :
- Qué suerte que tiene de conseguir siempre asientos libres y juntos, aunque el avión salga lleno. ¿Los reserva antes?
- No. Es un truco que tengo.- me contestó sonriendo.
Se agachó para abrir un bolso del que sacó un falso vómito amarillento de plástico, de esos que se venden como chascos.
- Lo pongo en el suelo. Por eso el asiento de al lado mío está siempre vacío.
· . Cuando tenés un compañero bromista, con buen sentido del humor, que se ríe de todo , sucede que todos los demás ( inclusive los pasajeros)también se ríen de todo, al punto de olvidarse de pedir seis cafés seguidos , como es habitual .

· Un día , un pasajero no decidía qué bebida tomar y nos tuvo con el carro paradas durante largos minutos diciendo :
- ¡ Deme vino ! No, mejor cerveza. No, mejor una gaseosa. ¿Tiene jugo? No, jugo no ..
. Betina , impaciente , lo miró y le dijo amablemente :
- ¿Usted se llama Soledad Solari?
Por el personaje de Gasalla, de la indecisa depresiva . El pasajero la miró extrañado mientras yo aguantaba la risa. Y ella siguió:
- Mire: Le recomiendo una bebida oscura, que aunque es muy dulce , va bien con lo dulce y lo salado . Toda la gente la pide y creo que va a tener buena aceptación hasta en el mercado internacional... ¿Se anima a probarla ?
El pasajero le dijo que sí . Y ella le sirvió Coca Cola.
· En pleno vuelo , entramos en una zona de aire turbulento . El avión se cayó de golpe, provocando exclamaciones entre todos los pasajeros.
- ¿Qué pasó? - preguntó un pasajero.
- Entramos en la zona de la Montaña Rusa - les dije, para que se dejaran de hinchar.
Entonces un pasajero fue a preguntarle al comisario, que es mi marido, qué pasaba con el avión . Y él, que es más irónico que yo, le contestó:
- Es una prueba que hace el comandante para comprobar si ustedes están sentados y tienen puestos los cinturones de seguridad. Usted ya tiene prenda. A la tercera, lo dejamos en Berlín.
· Yo era una niñita inocente de 18 años y estaba haciendo uno de mis primeros vuelos en el AVRO, una especie de carreta con alas, comparado con los aviones de ahora . Habíamos llegado al aeropuerto de Trelew , en Chubut. Era una época en la que ahí no había nada. La pista era una especie de ruta llena de piedras, nada más. En eso, el capitán, me dijo que me tenía que bajar porque el avión están excedido en carga.
-Baje carga, no me baje a mí.- le dije
-Vos bajá primero, y después veo cuantos kilos de carga bajo- me respondió.
. En mi inmensa inocencia, yo bajé. ¡Para qué! Cerraron la puerta del avión, y siguieron viaje a Río Grande, dejándome sola en medio de la nada, muerta de frío, con un viento atroz . Un par de personas de por ahí me dieron unos mates y esperé tiritando a que estos desgraciados volvieran de Río Grande, muy divertidos de haberme abandonado. Eran buenos tiempos. Los tripulantes éramos pocos y nos conocíamos mucho. Eramos como una familia. Hasta los perdoné por la travesura.
.
· Era mi primer o segundo vuelo, creo . Cuando una todavía le tiene al comandante un miedo atroz. El comandante me pidió un café.
- Pero atendeme- me dijo- Lo quiero con dos cucharaditas y media de azúcar, tres gotas de leche y revuelto para la derecha .
Se lo preparé como pude y se lo llevé. Enseguida volvió a sonar el gong de la cabina de comando.
- Llevátelo- me dijo- Lo revolviste para el otro lado y está asqueroso.
¡Me sentí tan mal! Cuando lo llevé de vuelta a la cocina, se prendieron los carteles de "Ajustar Cinturones" y "No fumar" y cambió el ruido de los motores. Estábamos aterrizando .¡Por eso me lo había devuelto! Unos guachos : se dedican a hacerte sentir inepta …

· Ernesto era un comisario con una capacidad increíble para imitar voces y sonidos. . A los pasajeros les hablaba en idiomas que inventaba. Una vez convenció a uno de que hablaba japonés, y al rato el pasajero le vino con un pasajero japonés que quería conversar en su idioma .Zafó diciendo que había entendido mal, que no hablaba japonés sino finlandés. Cuando estábamos en el galley, preparando los carros para hacer el servicio de comidas, se ponía a maullar como loco y luego le decía a los pasajeros que para comer había gato fresco.
También podía ladrar delante de todo el mundo, casi sin abrir la boca. Gruñía como un perrito y miraba alrededor diciendo:
- !El perro, el perro! ¿Quién trajo un perro? ¿Dónde está el perro?
También se ponía a cantar ópera en el momento menos pensado , vocalizando como un tenor . Cuando salía del galley , y veía que todo el mundo lo miraba curioso, avisaba:
- No molesten a Pavarotti, que está ensayando.

· Raúl era correntino. El decía que era de la “Yepública de Coyientes “ . Cuando hacía los discursos por altoparlantes, los realizaba en tres idiomas : castellano , inglés y guaraní.. Me dijo que era reglamentario y que si no aprendía pronto guaraní me iban a echar . Y cometí la ridiculez de ir a averiguar a la jefatura si esto era cierto.
· Héctor se paraba para hacer delante de todo el mundo la demostración de elementos de emergencia, mientras Graciela hacía el discurso por los altoparlantes. El hacía la mímica de las palabras de Graciela y quedaba comiquísimo ver a un negro grandote y bigotudo hablando con una vocecita tan dulce y femenina .También hacían la inversa: Graciela haciendo la mímica con voz de macho. Y los pasajeros pedían bises.
· Cuando Rubén se ponía algo en la cabeza, se transformaba. Le decíamos que tendría que haber sido actor. Algunas veces se metía la funda de una almohadita como sombrero y les daba la bienvenida a los pasajeros diciendo :
- Buenos días, soy el chef de cocina, y estoy aquí para atender su pedido ..¿Qué quiere comer?
Otro día que subió un joven gendarme, con uniforme verde y boina, Rubén le sacó la boina y se la metió hasta las cejas. Se pasó todo el vuelo haciéndose el gallego bruto , y la gente lloraba de la risa. Cuando subió un rabino, le sacó la kipá y se pasó todo el vuelo caminando con la parsimonia del rabino, hablando con acento yiddish. Si no había sombrero, se ponía un pañuelo anudado en las cuatro puntas y se convertía en un hincha de "fulbo" , como decía él . Cuando los pasajeros subían la escalerita, los saludaba pegando saltos, sacudiendo frenético sus cortos bracitos y gritando cantitos futboleros:
- ¡Olé, olé, olé, cada día los quiero más!
A veces nos asombrábamos del caradurismo de que era capaz. Pero era una gloria volar con él. A todo el mundo le encantaba saber que estaba en tu vuelo, porque seguro la ibas a pasar bien . Todavía guardo fotos de esos vuelos. No tengo muchas de él, pero sí de los pasajeros, que lo miraban muertos de risa, sin poder creer lo que veían…pero la pasaban bárbaro.
· Había una chica que juntaba las mantequitas que sobraban de las bandejas de pasajeros para llevárselas a su casa . No hay drama con eso, porque si no, van a la basura . Pero ese día estaba tan histérica y nos trató tan mal a todos que, antes de aterrizar, agarramos su bolsa de mantequitas y le dimos un golpe de horno. Cuando al pasar por la aduana abrió su bolso , pegó un grito : tenía toda la ropa empapada en manteca derretida .

· Estaba en mi turno de descanso en un vuelo a Europa. Como no había pasajeros en Primera Clase, el jefe de cabina me invitó a descansar a un asiento de primera, “para festejar que es tu primer vuelo”, me dijo . Dormí plácidamente, y cuando me despertaron para servir el desayuno, me avisaron que había problemas. “Parece que el jefe de cabina te sancionó. Cometiste una falta grave”, me dijo un comisario. Yo no tenía idea de qué podía haber pasado, y me puse tan nerviosa que él me dijo que iba a averiguar que había pasado para contármelo.. Pasé unos nervios terribles hasta que el comisario me trajo una hoja del formulario de informes de a bordo en la que figuraba mi nombre y apellido, todos los datos del vuelo y abajo , un pedido de sanción o apercibimiento por el hecho de “dormir en posición poco ortodoxa brindando una impúdica exhibición de las partes íntimas de su anatomía.” Me partí la cabeza pensando en qué posición había dormido, sabiendo que la frazada nunca se había movido de su lugar: me había tapado hasta las orejas. Sólo cuando recorrí el sector con el informe preguntándole a mis compañeras si me habían visto dormir con el culo al aire pude ver que varios se tapaban la cara a para ocultar la risa. Y ahí me dí cuenta que había sido víctima de un complot.
· Me daba vergüenza volar con Quique, porque le tomaba el pelo a los pasajeros. Y una tampoco quiere ser cómplice y ligarla de rebote, ¿no? El a veces recibía a los pasajeros con un sorete de plástico, de chasco, sobre el hombro .
- Estos son tan distraídos que ni nos ven ni nos escuchan - decía.
Y tenía razón. Sólo los chicos se quedaban mirando el chasco.
Cuando los pasajeros bajaban del avión, Quique los despedía con una sonrisa, diciéndoles, con la mayor elegancia:
- Hasta los huevos, hasta los huevos...- en lugar de “Hasta luego “
! Y la gente ni se daba cuenta! O tal vez pensaban que habían escuchado mal.
· Fue un vuelo insoportable. El comisario me dijo que ya me podía ir a descansar, que el galley lo terminaba de ordenar él. Como no daba más de cansancio, acepté la oferta y fui a recostarme en la zona de descanso. Al rato me vino a despertar el jefe de cabina, diciendo que estaba sancionada por irme a descansar antes de que empezara mi turno . Mi comisario no hizo nada para defenderme y le dijo que él no tenía nada que ver, que yo me había ido a descansar por mi cuenta. Peleé a muerte el asunto y nos encararon en la jefatura al jefe de cabina y a mí para saber quién decía la verdad. la sanción quedó sin efecto, pero cada vez que me cruzo al jefe de cabina me carga diciéndome: “¿Necesitás un Trapax? “, ”¿Dormiste bien a noche ?”, “¿ Te hago un té de tilo para que puedas descansar sin problemas?”, “¿ Te canto el arrorró?”. Y yo lo gasto diciéndole: “¿Puedo ir a dormir?’”¿ Te pidieron todos permiso para ir a la cama hoy?” o “¿Ya tenés la lista de los que pueden sentarse?”.

· En una escala, una pasajera me dio su tgarjeta de emvarque , y yo la ubiqué en un asiento donde había una riñonera de cuero. Entonces la tomé y me la llevé , pensando que era de un pasajero que se la habia olvidado. En el galley vacio, la abrí para ver el nombre del pasajero y avisar al personal de trafico que lo ubicaran por altoparlantes. Y me encontré con un enorme fajo de billetes metido a lo largo del cierre central. Por pura curiosidada, los saqué y me los puse a contar…¡ eran más de 10.000 dolares! En eso senti una presencia, levante la vista y vi a un señor grandote y rubio, mirandome fijo con los brazos cruzados….
- ¿Es suficiente para usted? – me preguntó
Yo no entendía de qué me hablaba y me dijo:
- Eso es mío…
- ¡Pero usted se bajó y lo dejó en el asiento! ¡Y yo estaba buscando su nombre …para devolvérselo!- tartamudeé , colorada como un tomate
- En primer lugar, no me bajé sino que fui al baño. En segundo ligar, usted le dio mi asiento a otra pasajera. Y en tercer lugar, me acaba de robar mis pertenencias y no veo que vaya a encontrar mi nombre en los billetes, salvo que yo me llame George Washington – me dijo, enojado.
Rápidamente puse los billetes dentro de la riñonera, y se la di como si me quemara. Después le pedí a una compañera que ella atendiera mi lado y yo el suyo, porque me moría de vergüenza de volver a verle la cara a este hombre, que habrá supuesto que yo le quería robar algunos billetes. Pero la verdad…si yo le decía “ Solo quería ver cuanta plata llevaba “ …¿ quien me iba a creer? …
Por supuesto cuando mis compañeros se enteraron de incidente , en ese vuelo me cargaron todos sin parar, diciendo “ Ojo que ahí viene la chorra, ¡cuiden la guita!”

· Me dijeron que la tradición aérea era hacer fondo blanco con un vaso de vodka en el primer vuelo. No quise romper la tradición y me lo bajé de un sorbo. Después sentí una turbulencia terrible que me impedía caminar derecho. Terminé cayéndome encima de un par de pasajeros, hasta que me dijeron que me fuera a sentar y no trabaje más , porque estaba haciendo eses.
- ¡Es la turbulencia, que no me deja caminar! - dije
- Turbulencia es la que tenés en la cabeza, con el pedo que te hicieron agarrar - me dijo una compañera.
En pleno aterrizaje, vomité todo delante de los pasajeros. Pensé que nunca más podía subir a un avión y que este trabajo no era para mí. Recién al segundo vuelo descubrí que lo que me caía mal no eran los vuelos…¡ sino el vodka!
· La peor me la hicieron a mí. Era nueva...¿ qué sabía yo de éste laburo? Pero hay reglas , códigos internos ...! Y yo tenía diecinueve años y no había viajado sola ni en un micro de larga distancia! Resulta que cuando terminó el servicio de almuerzo, vino un pasajero y pidió vino. Pero no quedaba ni una botella. Entonces le pregunté al comisario que, guardando una botella en el bolso me dijo “Decile que no hay más”. El pasajero fue a quejarse al jefe de cabina, que me encaró a mí. Yo, del susto, le dije “Creo que el comisario se guardó una “, y entonces el problema lo tuvo el otro . No me dijo nada. Le pedí disculpas. Cuando me lo crucé en otro vuelo, fue yendo a Canadá. Todos estábamos haciendo la cola en Migraciones del Aeropuerto de Montreal. Cuando me tocó el turno de mostrar mi pasaporte, no lo encontraba por ningún lado. Como allá son muy estrictos, no me dejaron entrar al país , ni siquiera al hotel del aeropuerto , donde nos alojan por cinco horas hasta la salida del vuelo . Y yo me tuve que pasar cinco horas sentada en la sala de embarque esperando que el vuelo partiera y vigilada por un policía. Un embole. Cuando volvió la tripulación, el comisario de aquella vez me mostró mi pasaporte diciéndome, sobrador : “¿ Perdiste algo?...” En la fila se me había caído y él lo levantó y se lo guardó. Hay gente muy resentida.

· La gastada típica que nos hacen los comisarios es escondernos los zapatos que nos sacamos durante el rato en que nos vamos a dormir. Y varias veces me tocó salir a hacer el servicio en patas. Hasta que ellos mismos se asustan de que el jefe de cabina nos vea así , nos pregunte qué pasó y los mandemos al frente. Entonces los mismos graciosos vienen a ponernos los zapatitos en los pies adelante de los pasajeros. Cosa que me encanta, porque el papelón se lo comen ellos.
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