¡Ay, mamita!: Sustos, pánico y terror a bordo

¿Quién no siente algo de miedo al subir a un avión ?
¿A quíén no le da pánico cada ruido raro que escucha volando sobre un aparato que pesa toneladas? A los tripulantes también les da miedo. Pero tratan de olvidarlo. Uno sabe que el avión es el medio de transporte más seguro que hay . Cada sistema operativo tiene otros tres de respuesto por si fallan los otros . Si fallan los automáticos , hay sistemas de vuelo manuales . Se tienen que combinar al menos tres fallas técnicas o errores humanos para que haya un problema. Y cada problema es detectable a tiempo, por eso los accidentes son raros y excepcionales . Pero, por eso mismo , son más espectaculares . Da mucha más impresión pensar que uno está cayendo a pensar que está chocando, aunque los choques de tránsito y los accidentes domésticos sean la principal causa de muerte en todas partes .
Las azafatas son las encargadas de mantener la seguridad del vuelo, vigilando que los pasajeros no hagan locuras que puedan poner en riesgo la vida de los demás .
Las primeras azafatas de la historia eran enfermeras . Su función específica era actuar en salvatajes, para el caso en que hubiera heridos . Ellas saben dónde están los elementos de emergencia y cómo organizar la evacuación de un avión que haya hecho un aterrizaje de emergencia.
Pero por más que cada día subirse a un avión sea algo más frecuente y habitual , el hecho de volar no es normal para nadie . Todos sentimos algo de zozobra al no estar apoyados sobre la tierra .
Sigue habiendo mucha gente a la que no le causa ninguna gracia estar encima de las nubes y arriba de un avión . La tarea de las azafatas es la de infundirle confianza a los miedosos que , viéndolas tranquilas , saben que todo está bajo control . Por eso, pase lo que pase, ellas deben afrontar todo con calma, tranquilizando a los pasajeros aunque por dentro se estén muriendo de miedo.
Lo último que puede hacer una azafata es contar los percances que a veces se sufren en un avión .
Esta sección revela los secretos más inquietantes y mejor guardados del ambiente aeronáutico .

- Después del accidente donde un avión se desintegró en Uruguay dejando sólo un cráter en el barro en el campo y pedacitos de chatarra alrededor , hubo más de 50 azafatas que tuvieron pánico de volar , a las que le dieron partes médico por problemas psicológicos hasta que se animaran a subir nuevamente a un avión .

- Había un avión al que siempre le pasaba algo . Los paneles de control nunca marcaban la realidad de las cosas , y daban como que había fuego en una turbina cuando no lo había . Los pilotos llegaron al punto de ignorara las alarmas , lo que era más peligroso porque si pasaba algo grave , nadie se enteraba . Volábamos con el mínimo de potencia en los motores, por si era cierto el reisgo de incendio . Un día , al llegar al aeropuerto , veo que el piloto está llamando por radio a los bomberos porque no se apagaba la alarma de fuego en la turbina . Nos pidió que cerremos la puerta , cuando los pasajeros ya estaban descendiendo por la escalera, y ví que , en vez de la autobomba , se acercaba raudamente al avión el camión que lleva el tanque de combustibles. Para colmo , estábamos detenidos al lado del edificio del aeropuerto . Si pasaba algo , iba a ser una masacre . Por suerte , fue una falsa alarma más . Al tiempo, al avión lo jubilaron , y todos quedamos más tranquilos .


· La caja negra es una caja metálica rectangular blindada , de unos ochenta centímetros de largo por cuarenta de lado , que contiene una cinta sinfín que graba constantemente los últimos treinta minutos conversados en la cabina de comando . Uno nunca se entera de lo que decía , porque hasta que la mandan a desgrabar a Estados Unidos, el accidente quedó en el olvido .Pero las últimos palabras son siempre puteadas . Recuerdo que en cada vuelo que se pudo saber qué decían los pilotos, lo último fue “¿ Qué carajo está pasando?”, “!Nos vamos a la mierda! “o “!La puta que lo parió, nos matamos ! “


· A veces una se da cuenta de lo inconscientes que somos . Las turbulencias nos alegran y divierten , porque mientras más tiempo el avión se sacuda , los carteles de cinturones de seguridad permanecen encendidos, y no tenemos que hacer el servicio de comidas , porque no podemos estar paradas si el avión se mueve . ¿ Y qué mejor para nosotras que pasarnos un vuelo sentadas , sin hacer el servicio ?
La última vez que estábamos chochas porque el avión no paró de saltar como una coctelera , fue cuando estábamos pasando cerca de la tormenta que desintegró a un vuelo que venía de Posadas . Cuando llegamos a Aeroparque , nosotras estábamos felices de haber venido sin hacer el servicio , ignorando que 75 personas , por esa misma tormenta , habían muerto .


· El otro día escuché por primera vez con detenimiento el discurso de la azafata por los altoparlantes cuando estaba por salir el avión, que uno siempre escucha automáticamente, como música de fondo . Hablaba de ocho salidas de emergencia sin especificar cuáles eran . Decía que en caso de despresurización hay que tirar de la máscara , colocándosela primero uno y después a los niños . Y decía que en caso de que la cabina se llene de humo , “una serie de luces que están a ras del suelo lo guiarán a la salida de emergencia más cercana”.Yo me imaginaba a los pasajeros gateando en fila tratando de encontrar la salida en medio de una nube negra de humo asfixiante . Y la verdad es que si uno lo escucha en serio, dan ganas de bajarse del avión .


· Una vez, un vuelo que venía de Nueva York , quedó varado en el aeropuerto de México , D.F. cuando un auxiliar de pista descubrió que la turbina número tres estaba torcida. Quisieron teare igual al avión volando a tres motores, pero la empresa Beoing no lo permitió . Se habían degollado los pernos que sostienen el motor colgando del ala . Por esa misma falla, el motor número 2 de un carquero mató a 250 personas al caer sobre un barrio suburbano de Amsterdam .



· Un pasajero se contagió el cólera comiendo mariscos infectados que se subieron en una escala en Lima . Para prevenir mayores consecuencias , al llegar a Buenos Aires a todos los tripulantes nos mandaron al servicio médico a hacernos un estudio de “hisopado anal”, para asegurarse de que no estuviéramos infectados . Un estudio espantoso , lo aseguro .Para colmo , el resultado de mi estudio salió “dudoso “y me tuvieron que hacer un segundo hisopado .


· Después de hacer una posta en Río de Janeiro, una auxiliar se enfermó de meningitis de manera fulminante, y falleció a la semana . Todos la habían visto pasar la tarde en la pileta de natación del hotel. Después de eso, creo que paso más de un año sin que ningún tripulante se animara a remojarse en esa pileta .

· Una pasajera quedó encerrada en el baño de un DC-3 que estaba a punto de despegar . Como ella no podía salir , volvieron al aeropuerto a destrabar la puerta a la fuerza. Ahí la encontraron pegada al inodoro. Este había hecho vacío y le había “chupado”la cola a la gorda, que no se podía levantar ni para abrir la puerta. Los técnicos de aeropuerto tuvieron que cortar la chapa del inodoro con un soplete para liberarla , lo que demoró el vuelo .
También en el DC3 una auxiliar vio que un pasajero abría la puerta con intención de saltar al vacío Ella lo tacleó , y entre pasajeros y copiloto lograron meterlo al hombre adentro y cerrar la puerta. Por esta acción , ella recibió una licencia de un mes , una recompensa suculenta en dinero, un distintivo de oro al mérito y una condecoración al deber que le entregó personalmente el entonces presidente Perón .



· Antes del despegue , el sistema eléctrico se desconectó tres veces . Esto demoró el vuelo veinte minutos. El comandante me dijo que tenía que resetear el sistema, y que en cuanto lo tuvieran listo , salíamos . Pero intentaban prenderlo una y otra vez , y nuevamente se apagaba . le sugería a mis compañeros que nos quedáramos en el aeropuerto , y que abandonáramos el vuelo, pero nadie quiso .
- Lo único que sé - les dije -es que si pudiendo bajarme ahora del avión , hago el vuelo y me mato , me lo voy a reprochar toda la vida.
A mi alrededor escuché un montón de carcajadas nerviosas de los pasajeros . Uno me dijo :
- !Si te matás , no te lo vas a poder reprochar !
Y me puse colorada de vergüenza de que me hubieran escuchado .


· Estábamos en medio de una feroz turbulencia de aire claro , que es cuando el avión se sacude por vientos elevados, pero no hay nubes . Era de noche , y en medio de los saltos en el asiento , mi compañera alcanzó a ver una estrellita que caía , por su ventanilla :
- ! Mirá , una estrella fugaz! - me dijo -! Pedí tres deseos!
Y el pasajero que estaba sentando enfrente nuestro me dijo :
- Los pido yo : aterrizar , aterrizar y aterrizar .

· Cada vez que en un vuelo paso por un momento de miedo , o tensión , me pregunto “¿ Por qué no habré elegido una profesión más previsible y segura, como ser cajera de supermercado , por ejemplo ?”. Después de un susto , envidio enormemente a las cajeras de supermercado .

· Fue una noticia mundial el aterrizaje en una playa de Río de Janeiro de un DC6 con los motores en llamas en el cual se salvaron todos los pasajeros. Lo loco es que la azafata que los bajó a toda velocidad dice que cuando vió el mar al lado suyo sintió “un deseo loco de zambullirme en el agua y nadar.” Le pareció bárbaro bajarse justo en la playa , ideal para darse un chapuzón .

· Caen rayos encima del avión cuando no se puede esquivar una tormenta. Se ven como fogonazos blancos y el avión tiembla un poco . Pero no pasa nada , porque al estar en el aire, no hace masa y la electricidad vuelve a la nube de donde vino .

· No sé cómo hicimos para sacar a todos los pasajeros del avión. Era de noche, estaba todo oscuro y lleno de humo . Habíamos aterrizado en el pasto con la panza del avión , porque el tren de aterrizaje no había bajado. Recuerdo gritos, llantos, confusión . Yo sólo pensaba en empujar pasajeros afuera del avión , antes de que este explotara. Por suerte, parece que todas pensamos lo mismo y logramos evacuar el avión en minutos . Apenas bajó el último pasajero, este se incendió por completo y sólo hubo heridos leves. Esto se dijo en la radio y salió en los diarios. Apenas se enteró del accidente, mi mamá estuvo toda la noche desesperada llamando por teléfono para averiguar si yo estaba bien . Estaba en plena averiguación cuando le tocan el timbre y llega un muchacho con un enorme arreglo floral en la mano de parte de la línea aérea. Mi mamá casi se infarta : pensó que se la enviaban porque yo había muerto. Resulta que el ramo era una simple atención de la gerencia general para congratular a las familias de los que habíamos “cumplido la función con admirable coraje y valentía” . Gracias al gesto , más de un padre casi se muere de susto. Eso es lo único que la empresa tuvo para nosotros: :inoportunos ramitos de flores, cuando lo que yo más necesitaba era una larga licencia , que no me la quisieron dar .

· Los pasajeros se ajustan a un libreto inmodificable. El setenta por ciento toma antiansiolíticos antes de embarcar. El treinta por ciento restante toma bebidas alcohólicas durante el trayecto. Como consecuencia, el cincuenta por ciento logra dormir durante gran parte del trayecto. Al resto, la ansiedad y el miedo los mantiene tensos. No es difícil de entender. Somos terrestres y volar no es normal...


· Yo sufro de vértigo . Ni siquiera puedo bajar una escalera sin tener a alguien adelante mío que me tape el vacío . Mucha gente no se explica cómo puedo ser azafata . ¿ Pero quién les dijo que miro por la ventanilla ?


· Los aparatos no se equivocan , y cada vez que un instrumento automático falla, hay dos sistemas manuales de alternativa para reemplazarlos . Por eso, si algo sale mal ,se debe casi siempre a errores humanos .


· No hay como un par de vasos de buen vino o unas copas de champagne para olvidarse de que una está encima de un caño con alas . Otras consumen Lexotanil o Trapax para combatir el miedo a volar. El resto, son todos unos inconscientes .

· Una vecina de setenta años se horrorizaba de verme viajar con toda mi familia en el mismo avión . Me contó que cuando ella era joven las familias viajaban en aviones distintos para que quedara algún heredero si había un accidente . Me contó que una vez salió en el diario que una familia entera viajó a Alemania en el mismo avión . Los tomaron por locos o suicidas. Un día viajé con Tita Tamames, una productora que como iba con su familia entera dijo “Si en este vuelo pasa algo, el Estado se queda con toda la plata:”. Mi abuelo era muy amigo de un francés presidente de Renault en la Argentina . El tenía por regla nunca viajar con la familia entera en el mismo avión . En sus vacaciones , regresó a Francia con su mujer en vuelo distintos . Hizo bien : ella se quedó esperándolo en el Aeropuerto y el avión de él nunca llegó a destino .
La familia real británica tiene por regla viajar todos en aviones separados al mismo lugar , para que quede alguien para la sucesión de la corona .Si salían de vacaciones, iban Lady Di por un lado, un hijo por el otro , el otro en otro avión , y el Príncipe de Gales en un cuarto vuelo .Tienen prohibido volar juntos .
Pero la muerte de Diana Spencer en un choque de auto confirma, una vez más , que es más peligroso viajar todos juntos en el mismo auto que viajar todos juntos en el mismo avión .


· No me dan tanto miedo los aviones en sí sino los atentados terroristas que hay en los aeropuertos . Cuando un loco fundamentalista puso una bomba en el hall del aeropuerto de Roma, matando a gente inocente que comía de parada en una hamburguesería esperando su vuelo , yo no pude parar de temblar hasta salir del aeropuerto . Me daba pánico estar ahí . Estuve varios meses disimulando mi fobia a los aeropuertos para poder seguir haciendo mi trabajo .

· En casi todos los aeropuertos internacionales los aviones de El Al - la línea aérea israelí-, tienen una zona de estacionamiento y embarque apartada de las de otras líneas aéreas .Es rarísimo ver un avión de El Al estacionado junto a nosotros . Pero la zona donde están ellos está mucho mejor vigilada y los pasajeros pasan por una revisación sumamente exhaustiva .A fin de cuentas , una llega a la conclusión de que es mil veces más seguro viajar en El Al que en otra línea aérea . Tanto recaudos de seguridad la convierten en una línea aérea a prueba de atentados terroristas .



· Me desperté en el hotel de Nueva York y ví todo blanco a través de la ventana. Caía una nevada tan intensa que la visibilidad era casi nula. Pensé que no haríamos el vuelo porque despegar en esas condiciones es muy riesgoso. El viaje de Manhattan al Aeropuerto John Fitzgerald Kennedy nos llevó dos horas. Ví gente que se desplazaba con esquíes por las principales avenidas, topadoras tratando de despejar las esquinas y ambulancias llevándose a varios mendigos que habían muerto congelados durante la noche. Durante el trayecto vi al comandante tomar whisky de una petaca.
-¿Va a manejar el avión con tormenta de nieve y borracho?- le pregunté al copiloto
-No es whisky. Es Benadryl -me contestó- Está muy mal porque lo quieren jubilar.Por eso fuma como un bestia . Y tiene los pulmones tan tapados que si no toma Benadryl no puede respirar..
En el aeropuerto nos enteramos que había estado cerrado y que dudaron mucho antes de volver a habilitarlo, porque la nieve cubría las pistas y los aviones. El Boeing
707 que teníamos que embarcar ya estaba afuera del hangar y cuando subieron los pasajeros el personal técnico pidió que le volvieran a quitar la nieve con agua glycol caliente. A todo esto, la tripulación de la cabina de comando estaba irritada con el comandante, porque insistía en demostrar que todavía servía. Nadie podía chequear los instrumentos del avión. El se hacía cargo de todo.
Apenas terminaron de manguerear el avión, empezamos a carretear lentamente rumbo a la cabecera de la pista 4. Como seguía nevando, un Jumbo que había despegado antes que nosotros dejó una neblina cristalizada que enturbió aún más la visión.
En todos los aeropuertos de zonas urbanizadas, hay un sistema de antirruidos que obliga a los comandantes a reducir la potencia de los motores a un tercio, cuando el avión llega a los 600 pies de altura. La picardía típica de los pilotos es esquivar los detectores de ruido virando antes de llegar a ellos, para no tener que bajar la potencia y desacelerar al avión. Con semejante nevada, que agregaba peso al avión, sumada a la poca visibilidad, la torre de control le había pedido al comandante que no hiciera el procedimiento antirruidos, pero como el comandante estaba decidido a demostrar que aún era un piloto avezado no acató la orden. No sólo bajó la potencia a 1,5, sino que además quiso mostrar su habilidad virando a la derecha antes de llegar a los detectores de ruido. A los 20 segundos el avión entró en pérdida, y empezó a coletear para la izquierda y la derecha, mientras se venía cada vez más abajo.
El segundo comandante se sublevó y puso los motores en el máximo de potencia, para enderezar el avión. El primer comandante estaba tirando del volante para arriba y de golpe quedó duro, paralizado, en estado de shock.
Yo estaba sentada del lado derecho, sentí varios golpes y ví volar los ladrillos de una chimenea, antenas de televisión y ramas de árboles. Estaba aferrada al asiento con toda la fuerza de mis brazos cuando escuché al técnico que gritaba “¡Potencia, potencia!”, desde la cabina de mando, y enseguida, “¡Se rompió un generador!”. Ví unos fogonazos amarillos que salían de los motores y quedé paralizada, sabiendo que era el fin .Recuerdo que me pareció una manera ridícula de morir : en un despegue en plena tormenta . Pero... ¿ qué muerte no es ridícula ? . Volábamos a no más de 30 metros del suelo, listos para estrellarnos contra el primer edificio alto que se nos cruzara. También ví olas rompiendo en la playa, porque ya estábamos sobre Long Island, y cerré los ojos pensando que nos hundiríamos en el mar. De pronto sentí que el avión tomaba altura y que nos estabilizábamos.
La torre de control pidió que regresáramos, pero como el primer comandante ya no tenía reflejos, el segundo decidió que era mejor seguir a Río de Janeiro. Con semejante tormenta y con el avión averiado era más peligroso intentar aterrizar que continuar el vuelo. Fue el viaje más espantoso de mi vida . nos aseguraraon de que el vuelo continuaba con normalidada, pero no había nada normal en lo que habís pasado. Disismulamos como pudimos de lante de los pasajeros, estando todos en estado de shock.
En Río comprobaron que los motores estaban un poco rayados y un ala estaba averiada. Colocaron un parche de cinta metálica en el ala averiada, y llegamos a Ezeiza, gracias a que el segundo comandante había tomado las riendas del asunto. El primer comandante fue jubilado. A los pocos días me mostraron ejemplares de diarios neoyorquinos, con fotos de nuestro avión rozando una casa en Long Island, y con títulos en primera plana (“AN AIRPLANE ON MY HEAD”: “Un avión sobre mi cabeza”) y el relato espantado de varios testigos que vieron estallar ventanas al paso del avión, y antenas, pararrayos y árboles caseros destruídos.
La investigación oficial fue calificada como “cuasi incidente”. No pasó a mayores porque el comandante no era americano. Si lo hubiera sido, la sanción hubiera sido de un mes de suspensión y el pago de una multa. Todos los estudios culparon al comandante deprimido por su inminente jubilación, pero nadie se enteró que estaba excedido por el consumo de tabaco y, para evitar los síntomas, una sobredosis de Benadryl.

· Si una permanece en el cockpit mientras los pilotos repasan sus listas de chequeo previas al despegue , puede sentirse más que segura . Cada uno de los pilotos tiene una lista como de treinta items que lee , mientras el otro controla que estén funcionando adecuadamente y marcando lo que deben marcar .
- ¿ Fuel ?
- Okey.
- ¿ Oil pressure?
- On
- ¿Lights?
- On
Hay como mil respuestas para mil preguntas. No se les escapa una .


· Hace quince años que vuelo. Y el ruido del chiflete de viento que se cuela por el marco de la puerta del avión me sigue helando la sangre . creo que una nunca se acostumbra a la idea de que detrás de esa puerta hay un enorme vacío .

· Algunos de los aviones que realizan vuelos de cabotaje son pequeños y terriblemente ruidosos. El Fokker F25, por ejemplo, es tan chico que una nunca sabe si el ruido que hace es normal o se está desintegrando en el vuelo. Lo que es bueno, porque una nunca llega a alarmarse.
Lo curioso -o al menos inquietante- es que el Fokker es un avión armado con partes que se fabrican cada una en un país distinto de Europa y ensamblado en Holanda. Por lo tanto, no sería nada raro que los griegos hayan tomado un pedido de los austríacos pero entendiéndolo mal. O que los portugueses hayan pedido repuestos a los franceses que los mandaron al revés. O que el producto final debiera ir en la cola, pero como los holandeses no entienden griego ni portugués, lo hayan puesto en la nariz. Es por eso que decimos que el ruido que hacen es porque le metieron la cola en la nariz, y la nariz en la cola.
Cada vez son menos los Fokker F 25 que andan por los aires. Salvo en Cuba, donde son mayoría en los vuelos de cabotaje.


· Los que vuelan por primera vez suelen preguntarme si el avión lleva paracaídas. “No. Y además no serviría para nada”, es mi respuesta .
Para levantar vuelo, un avión de pasajeros necesita a una velocidad superior a los 300 kilómetros por hora, lo suficiente para que que alguien que quisiera arrojarse al vacío en paracaídas se desnucara en el acto. Además, el avión necesita llegar a una altura crucero de 10.000 metros sobre el nivel del mar, donde la temperatura exterior es de 40 grados bajo cero. Si alguien se tirara en paracaídas, llegaría a tierra, pero congelado. Tampoco hay oxígeno a esa altura. El aire se enrarece, y uno podría llegar a tierra en el paracaídas. Pero asfixiado.
Es por eso que todos los aviones de pasajeros llevan en las bodegas unos tanques de oxígeno que se van inyectando adentro de la cabina durante el vuelo, formando una atmósfera artificial que permite que la vida humana siga a 10.000 metros de altura. O sea que el avión vuela inflado como un globo.
En la jerga aérea, a esto se llama que el avión está “presurizado”. La presión interior es mucho mayor que la exterior. Si llega a producirse un boquete o un agujerito en la cabina -o si se rompe una ventanilla o detona un explosivo que agujeree el fuselaje- lo peor no es el agujero, sino que el avión puede explotar , despresurizándose de golpe con lo cual todo lo que está adentro -polvo, diarios, cigarillos, ropa- sale disparando por el aire, el ambiente se enturbia y el oxígeno escapa, dejando a los pasajeros sin aire.


· Para evitar que la gente se asfixie, un sistema automático hace que caiga, delante de cada asiento, una máscara con un suministro de oxígeno de emergencia que cada pasajero tiene que poner sobre nariz y boca para no desmayarse y morir por hipoxia. Hay que hacerlo rápido para no perder las conciencia, y no olvidarse de ponerle una máscara a los niños y bebés. También hay tubos de oxígeno portátiles para que la tripulación pueda recorrer la cabina y controlar que todos tengan su máscara en la cara hasta el momento del aterrizaje. Nosotras explicamos antes de despegar cómo funciona este sistema. Pero la verdad es que dudamos de que nadie nos esté escuchando.

· Algunos pasajeros se persignan en el despegue o entran al avión pisando la nave con el pie derecho. A las que vivimos volando todos los días, esos gestos nos hace sentir como si estuviéramos permanentemente condenadas a muerte. Otra costumbre muy argentina es la de aplaudir cada vez que las ruedas del avión tocan tierra, somo si se hubieran pasado todo el vuelo conteniendo el aliento y esperando que el avión se cayera en cualquier momento. Suponen que aterrizar es un milagro.


· Una se da cuenta cuando pasa algo raro porque hay revuelo en la cabina de comando , y el piloto circula por la cabina nervioso, verificando algo de atrás . La política que tenemos es no preguntar . Yo no averiguo qué pasa. Si me tengo que enterar de algo, me lo van a decir. Y si nos estamos por matar , ¿ para qué enterarse antes?

· En la Argentina, las víctimas fatales de accidentes aéreos por año son mínimas. Los muertos por accidentes automovilísticos suman 40 muertes por día, suma que trasladada a los vuelos equivaldría a un Jumbo repleto por semana . Si fuera así, se prohibiría el uso comercial de los aviones. En cambio, a nadie se le ocurriría prohibir el uso de automóviles. En los accidentes de tránsito los viajeros van muriendo de a poco pero en forma casi permanente, y esto impresiona mucho menos que las víctimas de un accidente aéreo.


· Los números confirman que no hay motivos para temerle al viaje en avión. Es que aunque se paren los motores , se pueden encender automáticamente de nuevo, se puede apagar el fuego si llegaran a incendiarse y hasta se puede planear . Se necesitan por lo menos diez fallas simultáneas para que haya un accidente aéreo. Y aún así, se pueden solucionar en vuelo.
En los desastres de rutas -o en el tránsito en las ciudades- las fallas técnicas de los rodados -frenos, dirección, por ejemplo- son el 28 por ciento de las causas. Y las humanas trepan al 72 por ciento. En los vuelos, las fallas técnicas no llegan al 0,5 por ciento...Aunque hay casos en que la serenidad y la pericia de los pilotos es realmente admirable. Suelen superar al problema. El mayor orgullo de los pilotos es siempre ese : super problemas graves.


· Mi primer vuelo de cabotaje -Buenos Aires-Trelew-Río Gallegos-Río Grande-Ushuaia y vuelta, el más largo en nuestro país- me vino con sorpresa. Al llegar a Río Grande las piernas me dolían porque no estaba acostumbrada a estar tanto tiempo parada, y por ello el comandante me invitó a aterrizar en la cabina de comando para que viera el paisaje, que es deslumbrante.
Enseguida vi la pista de aterrizaje: una lengua de asfalto metida mar adentro. Pasamos rasando el techo del edificio de la Intendencia, y estábamos por bajar cuando un fuerte viento cruzado azotó al avión, haciendo que se ladeara. Los pilotos trataron de nivelarlo, pero estábamos como en una hamaca, para un lado y para el otro. Por la radio pidieron que descendiéramos de una vez porque nos estábamos quedando sin pista, y el comandante pidió permiso para volver a levantar vuelo. No se lo dieron porque había otro vuelo encima nuestro.
De pronto vi que el asfalto de la pista de aterrizaje se terminaba y sentí a las ruedas rebotar sobre el césped. El avión se sacudió como una coctelera, pusieron los reversores al máximo para frenar, y aunque el frenazo brusco nos tiró a todos para adelante, el pasto tampoco nos alcanzó. El avión frenó cuando llegó al agua, el parabrisas se salpicó y la nave se clavó de golpe. Corrí para atrás y con el comisario abrimos la puerta y evacuamos enseguida a los pasajeros.
Finalmente bajamos nosotros chapoteando en las heladas aguas del Beagle, que nos llegaban hasta las rodillas. Enseguida llegaron los bomberos y nos rescataron. Los pilotos habían hecho lo correcto sin conmoverse en absoluto, con una frialdad asombrosa, y pese a que habían terminado el aterrizaje en el agua, todo se había desarrollado a la perfección. Para mí , fue un debut emocionante .Me encantó , me sentí más segura , y se me fue todo el miedo que le tenía al avión .




· En marzo de 1967, un avión a hélice -el viejo DC-4- hacía un vuelo regular de Buenos Aires a Río Gallegos, con escala en Trelew. Allí fue abordado por un grupo comando que, amenazando a la tripulación con armas, exigió que el avión fuera desviado a las Islas Malvinas. Querían tomarlas por asalto y hacerlas definitivamente argentinas. El comandante le avisó a los secuestradores que el combustible sólo alcanzaba para quince minutos de vuelo -en esos años se usaba nafta de auto-, que no tenían carta de navegación que les permitiera llegar a las Malvinas y que probablemente el avión terminaría estrellándose en el mar.
-No importa, siga adelante- le ordenaron.
Una vez mar adentro perdieron contacto visual y radial, y comenzaron a guiarse por el instinto, como los pájaros. De pronto vieron una nube muy grande y dedujeron que donde hay condensación de vapor de agua habría tierra abajo. Iniciaron el descenso y afortunadamnte vieron las islas, pero no había manera de comunicarse con la base inglesa.
-No podemos bajar. No hay ni una pista de aterrizaje- les informó el comandante.
-¡Baje igual!- le contestaron los locos armados.
Finalmente lograron aterrizar en una pista que era similar a la de un hipódromo.Allí los esperaban -armados y en posición estretágica- un batallón de ingleses. Hubo algunos disparos de “bienvenida” y en segundos el comando entero cayó preso, incluído el comandante del avión.


· Estábamos en pleno despegue , saliendo de Río con rumbo a Madrid , sentadas Sonia a y yo en nuestro transportín , junto a la puerta de Primera Clase . Una ya tiene incorporados los sonidos , ruidos y golpes del avión , hasta el punto que te parecen normales . Una percibe todo, e inconscientemente sabe cuáles son los ruidos y vibraciones de rutina, que indican que está todo bien . Pero en ese momento sentí algo raro . El avión estaba en el aire. despegando . Pero yo sentía algo raro , distinto. . Lo sentía en la espalda , en la cola y en la planta de los pies . No dije nada , pero Sonia también se había dado cuenta .
- Acá algo anda mal - dijo , y se agarró fuerte del asiento .
- No pasa nada- le dije para calmarla. O calmarme , no sé.
- !Acá algo nada muy mal ! - volvió a decir
- Sonia, controlate . Los pasajeros que están sentados delante nuestro te van a escuchar y no van a estar muy divertidos ....
- Nos vamos a la mierda .Nos matamos - dijo ella .
- Calmate, que te van a escuchar. Pensá en otra cosa. - le dije al oido .
- ! Hablemos de sexo!- gritó la loca .
Me quise morir . Creo que la escucharon hasta los pasajeros de la última fila .
En ese momento sonó el teléfono del intercomunicador . Era el comandante avisando quese había trabado la puerta del tren de aterrizaje, no se podía plegar en el fuselaje y regresábamos a Río para la reparación . Me dí cuenta de que las sensaciones en los pies no me habían mentido . Pero Sonia quedó en estado de shock , y no quiso saludar a los pasajeros cuando bajaron del avión . Le daba vergüenza.


· Miedo tenemos todos . Pero lo negamos y disimulamos, porque este es nuestro trabajo , y tengo que mantener a mis hijos .

· Al principio me encantaba sentir cómo esa máquina subía y se elevaba por encima de las nubes. Cuando tuve a mi primer hijo , me empezó a dar pánico cada ruidito raro del avión . No es lo mismo matarse sola a dejar un huérfano .

· Yo concientemente o le tengo ningún miedo al avión . Pero a la noche sueño siempre con las mil quinientas variantes de accidentes aéreos . Los peores son cuando el avión cae en una zona urbanizada: yo veo que nos estamos por estrellar con edificios y me aterra saber que vamos a matar a un montón de gente que está muy tranquila en su casa . El accidente de Amsterdam , que fue así , me impresionó muchísimo.


· De última , si el avión se llega a caer , todo pasaría tan rápido que uno ni se daría cuenta . ¿ No viste las fotos de los accidentes aéreos , que son un montoncito de chatarra desintegrada ? Es una muerte muy rápida .


· Ninguna de nosotras le tiene miedo al avión . El día que te agarra miedo al avión , tenés que renunciar .


· El susto de mi vida lo pasé en Noviembre de 1984.
Antes de un despegue , un equipo especial de la policía revisó todo el avión de punta a punta , demorando por más de una hora la partida. Nunca ví nada igual : abrieron revisteros, heladeras, hornos, compartimientos para diarios, vasos de plástica y mantas , asientos, respaldos y hasta los inodoros de los baños, en el mayor de los silencios. Nadie quería contar qué pasaba. Luego supe que llevaríamos a bordo a un perio­dista, Andrew Graham Yooll, que había sido testigo del jucio contra Firmenich por el secuestro de los hermanos Born. No sé si hubo aviso de bomba a bordo , o si él temía ser víctima de un atentado .


· Yo pasé por un incendio en una turbina y no se me movió un pelo . De los aviones no me asusté , pero me asusté de un pasajero que tuvo un ataque cardíaco a bordo . Eso sí que fue muy feo , por que se siente a la muerte muy cerca . Era un hombre joven , de unos cuarenta años , que viajaba con la madre , el padre , la mujer y los hijos, y no hubo manera de evitar que toda la familia viera lo que le estaba pasando . Fue un descontrol total . La esposa entró en crisis , y hubo que atenderla a ella . Llamamos un médico por el altoparlante , y vinieron dos , pero dijeron que no podían hacer nada .
”Sin una unidad coronaria ,sólo podemos esperar que lo resista” , dijeron .
Es terrible ver eso y no saber si el hombre saldrá vivo o muerto. Te da una impotencia terrible . El lo resistió , pero yo quedé muy mal .



· A mí me da miedo volar en los aviones más viejos . Los aviones vuelan durante décadas antes de que los jubilen , y nunca tienen mayores problemas por ser viejitos . Pero hay algo en ellos que es la mayor causa de accidentes aéreos : la fatiga de material . Un avión puede despegar en perfectas condiciones, y de pronto se viene a pique porque le reventó una pared o se le soltó un ala . Eso se debe a que el metal de la estructura ya está muy vapuleado . Si uno enrosca un alambre las veces suficientes, termina cortándolo con los dedos . Lo mismo le pasa al avión : si el material está fatigado, hasta el viento lo parte .

· Antes de llevar pasajeros , los aviones pasan por estudios muy estrictos, entre los que se encuentra el del túnel de viento, donde los hacen soportar presiones de aire mucho mayores de las que tendrían que soportar dentro del peor huracán .

· Siempre sorteamos todas las tormentas que aparecen en el radar ,ya sea por arriba o por los costados, según donde se desplacen las tormentas . A las tormentas se las distingue enseguida desde arriba : son enormes nubes de desarrollo vertical llamadas cumulonimbos . Un enorme chorizo de nubes grises apelmazadas , de kilómetros de alto , que terminan arriba en forma chata , como planchadas por el viento .Alrededor de ellas hay vientos fuertes, así que aunque el aire esté claro , nos movemos igual , que es lo que se llama “turbulencia de aire claro “.

· Una se pregunta cómo puede ser que en París nunca brille el sol . Y es que cuando aterrizás en París , te das cuenta de que encima de Francia hay hasta cinco capas de nubes de distinta forma, y densidad , filtrando el sol . Nosotras , que siempre viajamos por encima de las nubes, vemos el sol entrar por las ventanillas . Cuando bajás a París, cruzás cirroestratos, estratocúmulos, y varias capas de cúmulos, hasta que en París está todo gris oscuro . Ver otra vez el sol después del despegue te hace volver el alma al cuerpo .


· Lo que me pasó parece increíble , pero fue así . Estábamos con Lucas, el comisario, haciendo la guardia nocturna , conversando cafecito de por medio sentados en las latas del último galley . La película había terminado , la cabina de pasajeros estaba a oscuras y la mayoría de la gente dormía . En eso, un pasajero nos llamó diciendo que una chica estaba descompuesta . En una de las últimas filas viajaban dos hermanas gemelas , idénticas , y una de ellas se había desmayado . Le dimos aire con una revista , le pusimos la cabeza entre las piernas, le dimos azúcar , Lucas trajo el tubo con la máscara de oxígeno , le dimos oxígeno y se recuperó . En cuanto sonrió agradeciendo y diciendo que ya está bien , vimos que la otra melliza se caía desmayada . Volvimos a hacer el mismo procedimiento : darle oxígeno , azúcar , cachetearla y mojarle la cara con una servilleta , hasta que reaccionó . Nos quedamos conversando con ellas , preguntándoles si habían comido , si tenían problemas de baja presión y las dejamos descansar , pensando en lo raro de ese susto doble . Estábamos guardando el tubo de oxígeno en su lugar cuando la primera se volvió a desmayar . Yo me empecé a reír de los nervios, porque parecía que nos estuvieran tomando el pelo.Volvimos a apantallarla, refrescarla y darle azúcar hasta que volvió en sí . Cuando abrió los ojos, la segunda se volvió a desmayar . Lucas ya estaba harto , y me dijo “Dame el tubo de oxígeno , que les voy a romper la cabeza a las dos “. !Se desmayaron tres veces cada una ! Yo buscaba la cámara oculta por la cabina ,para ver si era una joda de Tinelli . Estábamos recuperando del tercer desmayo a la primera , cuando en la oscuridad alguien me tocó el hombro y me dijo:
- Señorita , le aviso que sale humo de la cocina .
- ¿ Dónde? - pregunté
- Sale humo de abajo de la piletita.
Lucas soltó instantáneamente la cabeza de la desmayada , que cayó sobre el apoyabrazos como una bolsa de papas , y los dos corrimos al galley , para ver que salían llamas del papelero . Como la cocina estaba vacía alguien había tirado un pucho en el tacho de basura .
Una siempre se pregunta çomo reaccionará en esos casos . Con toda tranquilidad , como si no me pasara eso a mí , sino a otra persona , busqué el matafuegos de mi asiento y Lucas el suyo , y apagamos las llamas , que ya eran grandes .Nos pegamos un susto bárbaro , pero ya teníamos la cosa bajo control . Lucas suspiró aliviado y me dijo :
- !Que se mueran las mellizas , pero yo de acá no me muevo más !
Ahí nos dimos cuenta de por qué los jefes de cabina insisten tanto en que no se puede dejar un galley solo. Los pasajeros , aún desmayados , son un peligro .

· Estábamos a punto de despegar rumbo a Buenos Aires desde el aeropuerto Charles de Gaulle de París .Yo ya había recorrido la cabina para comprobar si los pasajeros se habían ajustado el cinturón , cuando una viejita me paró para decirme “El avión está roto”, me dijo . Pegué la nariz al plástico doble de la ventanilla , y ví que faltaba un pedazo de metal que cubre un sector del ala . En vez de estar todo plateado, como se ve siempre , se distinguía una parte de color marrón oscuro , al descubierto .El avión ya estaba punto de partir , y los motores rugían . Le avisé al jefe de cabina , quien le avisó al comandante .Nos tuvimos que quedar dos días en París, mientras reparaban el ala . Los pasajeros se pusieron furiosos con la demora , pese a que fueron alojados en uno de los mejores hoteles de París . Si la viejita no avisaba , quién sabe si llegábamos vivos a Buenos Aires .



· Yo esperaba llegar a tiempo para ir al casamiento de una amiga. En la mitad del vuelo le pedí al comandante que se apurara, porque quería estar en la ceremonia de la iglesia.
-No sé si llegás ni siquiera a la fiesta-me dijo, entre burlón e indiferente.
-¿Por qué?
-Tenemos un problema con el sistema de calefacción de los vidrios del parabrisas...Vamos a volar despacio y bajito para que no se rajen las ventanas en vuelo.
Llegamos con tiempo suficiente para que yo fuera a la iglesia y la misa. Pero la tensión que me castigó en el vuelo -creía que cada ruidito era el parabrisas rajándose-
me dejó tan agotada que al llegar a casa sólo tuve fuerzas para sacarme el uniforme y meterme en la cama. Si el parabrisas se partía, el desastre habría sido inevitable.



· Estaba armando el carro para servir la cena, cuando un pasajero -que se había sentado en el transportín de tripulantes para fumar un cigarrillo- gritó alarmado que la puerta se estaba abriendo. Largué todo y le avisé por el intercomunicador al comandante. En segundos apareció el copiloto, que ya había advertido la alarma de “puerta abierta” en la cabina de comando, y junto con el jefe de cabina se pararon ante la puerta. Bajaron la manija hasta la posición “cerrada”, y vieron que seguía levantándose lentamente.
Por las dudas, busqué pretextos para mantenerme cerca de la nariz del avión, lo más lejos posible de la puerta averiada. Al pasajero que dió la alarma le mentimos, asegurando que ese movimiento de la puerta era normal. Veníamos en vuelo de Los Angeles, pasando por México, y aterrizamos en Lima.
Los técnicos de mantenimiento peruanos no le encontraron solución al problema. Abrieron y cerraron la puerta varias veces, desconcertados.
-¿Qué pasa?- le pregunté al copiloto.
-Parece que hay que cambiar la puerta, pero aquí no tienen repuestos. Así que tenemos que volver así...
A la puerta le pusieron por fuera “cinta de alta velocidad” -que es de metal- y para mayor seguridad ataron la manija a la pata del último asiento con una cadena con candado. A los pasajeros les pedimos que se ubicaran más adelante, dejando las últimas cuatro filas de asientos libres. En un gesto heroico, el copiloto se sentó en el transportín, junto a la puerta, y desde allí vigiló durante todo el vuelo que la manija no subiera. Ascendió varias veces, con la cadena en su tensión máxima, durante todo el vuelo. El copiloto trataba de bajarla con las manos, pero la presión era demasiada. Yo opté por no mirar más para ese lado. El copiloto sonreía para no alarmar a los pasajeros .
Cuando aterrizamos en Ezeiza, un pasajero se quejó por la demora que se había producido en el viaje.


· En un vuelo desde Trelew a Buenos Aires subió una mamá quincea­ñera , de rasgos aindiados, con un minúsculo bebé de piel azulada en brazos. El bebé tenía una cánula en la fontanela, que termina­ba en una bolsa de suero sostenida por una doctora que lo acompa­ñaba. Esta me contó que el bebé había nacido en el campo con una disfunción cardíaca. Teniendo diez días de vida, cuando la mamá notó que se ponía cianótico - de color azul , por falta de oxíge­no en sangre- , lo llevó al hospital , donde supieron que no podría ser operado en otro lugar que en el Hospital Garrahan de Buenos Aires. El Gobierno de la provincia pagó todos los gastos, y el viaje y estadia de la mamá y la doctora. Cuando llegamos a Aeroparque , al pie del avión había una camioneta de la Casa de la Provincia de Chubut esperando para llevar al trío al Garrahan donde el equipo de cirugía los esperaba en el quirófano. Me mara­villó lo bien que se pueden hacer las cosas, si se quiere .


· El vuelo estaba llegando a Nueva York desde Canadá . Sobre Manhattan caía una fuerte y persistente lluvia , y la ciudad estaba cubierta por una bruma espesa .La visibilidad era nula . No sé qué pasó , pero estuvimos dando vueltas y vueltas esperando que el aeropuerto nos autorizara a aterrizar . De pronto ví pasar , junto a mi ventanilla y a menos de 100 metros de distancia , a las torres gemelas del famoso World Trade Center , el edificio más alto de Manhattan . Me quedé helada , pensando que nos estrellaríamos en medio de la ciudad. El avión viró , ascendió , y al cabo de un rato aterriza­mos normalmente. Gente de la cabina de comando nos dijo que de la torre de control les habían dado mal las directivas para hacer el procedimiento de aterrizaje.Otros dijeron que fue un problema debido a la escasa visibilidad .Otros dijeron que la culpa fue del comandante , que hizo lo que quiso. Al pisar la tierra , sentí que volvía a nacer .



· Creo que era mi segundo vuelo , un nocturno de Buenos Aires a Córdoba. En todas las puertas , los aviones tienen una caja que contiene un tobogán que está enganchado al fuselaje . Si se le pone la traba al tobogán , este se infla automáticamente con aire comprimido al abrir la puerta , y en una emergencia los pasajeros bajan deslizándose por ahí . Si se desengacha ,el tobogán no se abre . Cuando llegamos a Córdoba yo me olvidé de destrabarlo , y el tobogán salió disparado por el aire y se infló en segundos . No sé cómo me olvidé de destrabarlo .Estaba segura de que me echarían. Le avisé al comisario que estaba en la puerta de atrás y él le avisó al comandante . Se clausuró mi puerta y todos los pasajeros bajaron por la trasera .
El comandante pidió personal técnico que enrollaran nuevamente el tobogán , pero siendo las doce de la noche , los técnicos estaban en sus casas durmiendo . Los tuvieron que ir a buscar , porque no había personal técnico en todo el aeropuerto .
La demora del vuelo de vuelta fue enorme , con decir que a Buenos Aires volvimos recién a la mañana siguiente. Nadie me dijo nada . Creí que no me hablaban porque ya podía considarme despedida . Durante días esperé una notificación , pero no pasó nada . Luego supe que mientieron para salvarme , diciendo que el tobogán se había inflado solo , pese a estar destrabado. También supe que si el tobogán inflable se abre por accidente y hay alguien parado en la pista junto a la puerta , el golpe de la apertura lo puede matar ..


· Reglamentariamente , tenemos que trabar todo en el galley : cada caja , carro , compartimiento y aerolarda tiene una trabita para que nada se caiga en los aterrizajes y despegues . Cuando aterrizamos , las cosas sueltas tiene que ir del lado de la nariz del avión , y en el despegue tienen que ir del lado de la cola . Pero a veces , con el apuro algo queda suelto o fuera de lugar y se cea todo al piso.. Lo gracioso es que los pasajeros nos avisan con señas , como si una no se diera cuenta por el estruendo . Lo peor son los carros con comidas . Un carro suelto que salga disparado puede matar a alguien .



· Estando de escala en Lima hubo un aviso de bomba .Como era tarde , no había escuadrón antibombas en el aeropuerto. Todos los pasajeros se bajaron del avión menos nosotros , y el comandante llevó al avión para estacionarlo en la zona negra , que es la zona de la pista donde , si hay explosión, ocurre con el menor daño posible . Recibimos la orden de que nosotros , simples tripulantes de cabina , revisemos todo el avión buscando la bomba . Nos prohibieron tocar nada que no supiéramos exactamente lo que era , cosa que nos dió mucha bronca .Una bomba de plástioco se puede camuflar dentro de cualquier cosa : un grabador , una cámara de fotos, un aerosol, ....¿ Qué esperaban que descubramos : un atado de cartuchos de dinamita con un reloj digital , o la típica bola negra con una mechita encendida ?
Después dijeron que había sido falsa alarma.


· -La puerta trasera sigue sin cerrar bien - le dijo Lilian a su compañera de vuelo .
- Sí . Es el mismo avión del otro día , en el que sentíamos ese chiflido , como que salía aire - le dijo su compañera .
- Ayer le dije a mi vieja que esto no me gusta nada . Ya avisamos que cierra mal, pedimos que la reparen....! y sigue sin cerrar !- dijo Lilian .
Pero el vuelo salió igual .
Cuando el vuelo ganó altura , Lilian llevó el carro de comidas hacia el fondo del avión para empezar el servicio de comidas de atrás hacia adelante , cuando la puerta trasera se abrió de golpe , chupándola a Lilian hacia la salida . Su nuca golpeó con fuerza contra el marco y Lilian salió despedida al vacío , junto con vasos, botellas y abrigos sueltos por la cabina. Estaban sobrevolando la zona de las Altas Cumbres cordobesas, a dos mil metros de altura. Alertados por la abertura de la puerta , los pilotos iniciaron una aproximación de descenso al aeropuerto de Córdoba , donde se hizo un aterrizaje de emergencia. la compañera de Lilian , estando emn el galley preparando el carro de bebidas, sólo había sentido un ruido como una explosión y unos gritos . Se quedó esperando a Lilian hasta el aterrizaje, pensando que ella se habría quedado sentada en el fondo , o que estaría en el baño . Nadie lo pudo creer cuando , una vez en tierra , Lilian no aparecía por ningún lado . Sólo un pasajero de la última fila, que estaba muy shockeado , les dijo que la había visto desaparecer por la puerta abierta que se había abierto de golpe.
Esto sucedió el 9 de Agosto de 1995 . A fines de Agosto de 1997 la Cámara Federal de apelaciones de Córdoba confirmó el procesamiento de cinco directivos de la empresa donde volaba Lilian Almada , como principales responsables de la muerte de la azafata . La Cámara desestimó las apelaciones y confirmó el procesamiento por el delito caratulado como “ accidente aéreo culposo agravado por muerte “, que tiene penas de uno a cuatro años de prisión .La Junta Nacional de Investigaciones de Accidentes consideró que la empresa desatendió los 14 reportes que había presentado el personal sobre el mal funcionamiento de esa puerta . El mismo gerente de mantenimiento procesado por aprobar la salida del avión de Lilian desde Córdoba fue quien autorizó la salida del vuelo 2553, el del DC9 que cayó cerca de Fray Bentos a 1000 kilómetros por hora de velocidad , desintegrándose en el suelo. Luego se supo que a este avión le falló una señal de alarma que avisa que hay una falla en la calefacción del dispositivo que controla la velocidad del avión. Los pilotos pudieron haber creído que perdían velocidad cuando esto no era así, y fatalmente actuaron de manera acorde .La Asociación Argentina de Aeronavegantes pidió la suspensión preventiva de este gerente . Que , en cambio, fue ascendido .

· En el sindicato aseguran que el Ministerio de Trabajo tiene abiertos más de 100 expedientes sobre faltas de seguridad en los vuelos, que nunca tienen resolución . En todo el mundo hay un accidente aéreo cada mil vuelos. En nuestro país , hay cuarenta incidentes cada millar de vuelos .

· Hace muchos años , se abrió en pleno vuelo una puerta del viejo modelo de avión AVRO. El comisario agarró por la blusa a su compañera , pero fue en vano . El aire de la presurización que salía de golpe al exterior la chupó hacia afuera y él se quedó con la blusa en la mano mientras ella salió disparada por el aire . El jamás se pudo recuperar del incidente.

· Varias veces pasó que un avión , al llegar a la manga- esa galería que une la sala de embarque con la puerta del avión para que los pasajeros suban por ella - no estacionen correctamente y choquen contra ella, partiéndola en pedazos. Recuerdo una manga chocada en Córdoba, otra en Lima , una en Madrid , y otra en Miami , y debe haber muchos casos más . Parece mentira que un avión que cruzó el océano sin problemas se estrelle contra un tubito de acrílico en el aeropuerto . Pero sucede por fallas humanas . No del comandante , ya que el parabrisas del avión es tan chico que desde ahí no se ve nada de lo que hay en tierra , y no permite calcular la distancia entre las alas y las instalaciones del aeropuerto . Que se rompan mangas es siempre error de los señaleros, que se distraen y hacen señas confusas . En uno de los casos, el choque averió seriamente el ala del avión . Cuando los pilotos fueron a buscar al culpable que les había hecho mal las señas , el tipo había desaperecido . Y era imposible identificarlo En cada aeropuerto hay cantidad de señaleros y son todos iguales : usan gorra hasta las cejas , protectores contra el ruido sobre las orejas y anteojos de sol . ¿ Cómo se hace para identificar a un hombre así ?

· Da bastante pánico mirar las alas del avión por la ventanilla cunado se vuela en una zona de turbulencia : se sacuden de arriba a abajo, y parece que las turbinas se fuera a soltar . Una sabe que está bien que sean flexibles : si fueran rígidas se quebrarían . pero todavía no dejan de darme impresión .

· Hay un personaje que no se puede ni mencionar en el ámbito aeronáutico : el periodista Roberto Maidana . Todo confirma que es yeta . El se sube a un avión , y algo falla . Será casualidad, no sé , pero en cada vuelo en el que él aparecía , se perdía un equipaje , reventaba un neumático o había una pérdida de aceite .
Un comisario llamado Jaime le hace la competencia . Yo nunca fui supersticiosa ni creí en eso , hasta que comprobé que las tres veces que volé con él hubo algún percance o cosa rara . La primera vez, se murió una viejita a bordo . La segunda , se rompió un motor del avión . Y la tercera , hubo una tormenta terrible cuando estábamos por aterrizar que nos obligó a esperar que aclare durante seis horas en un aeropuerto de alternativa . Es un hombre con pinta de bonachón , totalmente ajeno a lo que se comenta de él . Pero una lo ve en el vuelo, y ya empieza a tener ganas de quedarse.

· Los miembros de un equipo de filmación de avisos publicitarios me contaron que venían de recorrer Venezuela en avión . “Fue de terror “, contaban en el vuelo “Los relojitos de la cabina de comando tenían papelitos colgados que decían “Está bien jodido”, para indicar la condición del aparato . El piloto se sacó una cadenita con una medalla del cuello y la colgaba de un fusible para que sirviera de plomada , para saber la posición del avión . Yo estuve viendo por la ventanilla un tornillo suelto balancénadose en uno de los motores , pero no dije nada para que no se distrajeran más todavía. Nunca noas sentiomos tan felices de caminar por el piso que después de aterrizar.”

· A veces uno hace un vuelo de doce horas sin haber llegado a saludar a todos los tripulantes que hay abordo . Un jefe de cabina me decía :
-Es un horror que pase eso . En cualquier momen­to podemos explotar en el aire en mil pedazos, y tal vez uno no llegó a decirle "hola" a una compañera que estaba en el fondo del avión . Podemos morir juntos sin habernos saludado , siquiera .
Instantáneamente me arrepentí de haber saludado a semejante pesimista .


· El que quedó como un héroe , y hasta salió en los diarios , fue un comandante que en un aterrizaje logró esquivar un caballo que se cruzó en la pista , manteniendo el vuelo hasta que el animal la cruzara , y bajando en los últimos metros de pista . Evitó un desastre tal que en todas las noticias salió un titular que decía : “Un avión y sus pasajeros salvados gracias a la pericia del piloto “.Un choque con el caballo habría dido fatal.



· Los pilotos tienen siete vidas . Uno me contaba que al hacer el curso de piloto se le rompió el tren de aterrizaje al tocar el suelo. Emtonces levantó un poco más de vuelo hasta logarar derrapar en unos juncales, pemnsando que los yuyos amortiguarían el impacto . No calculó que abajo había agua y se hundió en el barro hasta la mitad del avión . El mismo tipo contaba muerto de risa la vez que se le cayó un motor en vuelo y aterrizó con un solo motor, medio ladeado. Después se enteró que el motor había caído en el living de la casa de un hombre que miraba la tele, que estaba furioso porque tenía un boquete enorme en el techo . Todos los pilotos son medio kamikazes , porque todos se creen eternos. Se salvaron de tantas cosas que siempre creen que se van a seguir salvando .

· En las clases de emergencia nos enseñaron que hay que desplazarse cuerpo a tierra por el piso para poder respirar, porque el humo tiende a subir y a ras del suelo siempre queda un poco de aire . Hay que taparse la boca y la nariz con un trozo de tela que sirva de filtro. Y con calma ver dónde está la luz que indica la salida. Esto demuestra que el mejor elemento salvavidas para una emergencia aún no está instaladas en los aviones: una máscara antigás que filtre el humo.
Los tripulantes de la cabina de comando son los únicos que tienen máscaras antigás.. Algunas líneas aéreas habían empezado a instalarlas para los tripulantes de la cabina y se colocaban como un pasamontañas de cierre hermético en el cuello, para que el humo no se cuele por los resquicios. Pero para los pasajeros no hay máscaras, por los costos que implica comprarlas.

· El avión salía de Concordia , y se tragó las copas de unos eucaliptos. Sentí un golpazo enorme , que nos sacudió a todos,. Por suerte estábamos con el cinturón de seguridad . El avión perdió altura y aterrizó en un campo . Nos sacudimos tanto que pensé que el piso era de piedras , por los golpes . Me pareció que no frenaba nunca . Apenas se paró , abrimos las puertas de emergencia y bajamos a los pasajeros por ahí , gritándoles : ! “Corran , corran!”.Estábamos en medio de un campo de trigo recién cosechado . Por suerte no eran muchos los pasajeros, así que me tiré junto con el último , y corrí , corrí y corrí sin mirar atrás , aterrada de que el avión explotara . Crucé un par de cercos de alambre de púa y seguí corriendo hasta que el aliento no me dió más .El avión no explotó , y todos los pasajeros se salvaron . Pero cuando me relajé un poco, me dí cuenta de que estaba descalza y con las plantas de los pies sangrando , llenas de astillas y espinas . Y ni siquiera me dolían.


· Creo que las azafatas vivimos todo con más intensidada porque , en el fondo, nunca sabemos si regresamos a casa sanas y salvas .

· Ibamos a Miami, pero el comandante anunció un aterrizaje imprevisto y forzozo en Costa Rica, debido a un desperfecto técnico. Guardamos y trabamos todo , preparándonos para el aterrizaje, y apenas pude , corrí a la cabina de comando para preguntar qué pasaba . "Hay fuego en la bodega 3" , me dijeron , en medio del sonido de una alarma que sonaba junto a una luz roja que se prendía y apagaba .Al ir a mi asiento, me odié por haber elegido ser azafata. "Si hubiera sido cajera de supermercado esto nunca me habría pasado , y hubiera llegado a vieja .", pensé .
Cuando me puse el cinturón de seguridad, y los arneses sujetándome la espalda, vi las miradas inquietas de cien pasajeros encima mío . No sé cómo lo logré , pero traté de sonreír para tranquilizarlos .
- No pasa nada, vamos a hacer un chequeo de rutina. - les dije .
Vi que muchos se tomaban de la mano, y que el silencio en la cabina era total . me admiró el profesionalismo de mis compañeros . Estaban todos aterrados como yo, pero chequearon cinturones y se acomodaron en sus lugares como si estuviéramos en un aterrizaje cualquiera . Cuando sentí el ruido del tren de aterrizaje descendiendo , me asomé por la ventanilla y vi una selva de palmeras y una enorme cantidad de autobombas y ambulancias bordeando la pista . Apuramos a los pasajeros para que bajen del avión y corrimos por la pista que reverberaba el calor del sol tropical hasta ponernos bien lejos del avión . Los bomberos abrieron la puerta de la bodega 3 con trajes de amianto y escafandras contra el fuego. Al abrirse , no se vió humo ni llamaradas.
Los bomberos sólo descubrieron que los extinguidores de fuego de la bodega, que habían sido puestos en funcionamiento automáticamente durante el vuelo , estaban vacíos.Podía significar tanto que había habido fuego y había sido extiguido con la carga de los extinguidores, o que estos habían sido vaciados ante una alarma falsa.
- ! Y yo que creí que era el último minuto de mi vida ! - le dije al copiloto
_ - ¿ De veras? - me preguntó - ¿ Que sentiste ?
- Me dió mucha pena morirme sin haber tenido un hijo .
- Si es por eso, te soluciono la pena ya mismo - me dijo él.



· A veces , debajo del asiento , faltan los chalecos salvavidas . Yo no podía creer que los pasajeros también se robaran eso , hasta que en la pileta del hotel de Miami ví a un grupo de chicos y chicas jóvenes que habían venido en nuestro avión , jugando en el agua con los chalecos del avión inflados .


· Aunque se paren los motores del avión , este puede planear , encenderlos de nuevo y apagar el fuego con extintores automáticos si es que un motor se incendia . Como me dijo un técnico de vuelo : "Se necesitan por lo menos diez fallas simultáneas para que haya un accidente aéreo . Y aún si son diez, las podemos salvar en pleno vuelo" Todavía no se ha inven­tado un auto tan seguro.


· Los pilotos son amantes del vuelo . No contentos con las largas horas que se pasan arriba del avión , algunos de ellos se bajan y van a un aeroclub , a pilotear aviones livianos por placer . Uno de ellos me decía : “Las posibilidades de que cometamos una equivocación son nulas . Somos dos , y nos consultamos permanentemente . Lo que se le escapa a uno , lo recuerda el otro . Somos dos cerebros supervisando una computadora más que simple, a la que no le falta nada . Y como los aviones se fabrican cada día más computarizados, nuestra tarea es cada vez más fácil “.

· Hay pasajeros que todavía no entienden por qué no se puede fumar en un baño . Y es que los baños tienen muchos papeles, y la gente suele tirar los puchos en el tacho de basura , que está lleno de servilletas , toallitas de papel y papel higiénico, que se convierten en fogatas en segundos .Hay aviones que se vinieron a pique por un pucho mal apagado en el papelero del baño .

· Un avión de Air India se hizo torta porque una señora quiso hacer sopa a bordo con un calentador a gas .

· En los aviones está prohibido por reglamento pasar películas sobre accidentes aéreos , ni siquiera una secuencia que tenga un sólo accidente aéreo . No dieron “Aeropuerto “, ni “! Viven!”, ni “Turbulencia”....para no crear psicosis colectivas.

· No se permite escuchar radios o walkman a bordo , porque las ondas de radio captadas por los pasajeros interfieren con las conversaciones de radio entre los pilotos y las bases aéreas que nos marcan la ruta .

· Lo del piloto automático es relativo . Los pilotos se la pasan variando la ruta durante el vuelo . Porque desde tierra , los distintos aeropuertos les dicen en qué nivel de vuelo hay otros aviones, para no chocar con ellos.

· Los momentos más peligroso son el aterrizaje y el despegue . Una vez que el avión ya está nivelado , vuela solo. La mayoría de los accidentes aéreos suceden cerca de las pistas : en el aterrizaje y el despegue .

· Una vez aterrizamos con un motor menos, y el ruido era bien distinto . Los de la cabina de comando no dijeron nada , pero yo lo sentía . Transpiré como una loca , por los nervios . Y después , tuve que tirar la camisa que usaba en ese momento, porque el olor a adrenalina pura que tenía no se lo pude sacar con nada .





· El Boing 707 estaba carreteando la pista de Ezeiza para despegar rumbo a Caracas. Cuando el avión había tomado su máxima velocidad, y ya estaba apuntando la nariz al cielo, sentí un golpe terrible, y al mismo tiempo la caída de la rueda de adelante al piso. La cabina se llenó de un insoportable olor a pelo quemado. El avión frenó, disminuyó la velocidad y volvió al aeropuerto.
Justo antes de despegar, se había cruzado una bandada de pájaros que fueron “chupados” por una de las turbinas, convirtiéndolos en una especie de picadillo peludo.Menos mal que sucedió en el momento justo, porque de haber sucedido un minuto después el avión se habría ido a pique.
Bajamos a ver cómo habían quedado los motores. Las paletas de las turbinas estaban dobladas, deformadas, y embadurnadas con una mezcla horrible de sangre y plumas.



· En el aeropuerto de Puerto Iguazú, en Misiones, usan halcones entrenados para mantener a los pájaros lejos de la pista.


· La mayoría de las víctimas fatales en un accidente aéreo no mueren por el impacto de la caída o por heridas cortantes, sino asfixiados por el humo. En el momento de la emergencia es prioritario evacuar antes que el humo inunde toda la nave. El avión está construído con materiales sintéticos, muchos ignífugos -anti llamas- pero que al quemarse emanan un humo negro cuyas partículas plásticas tapan los bronquios, provocando desmayos y asfixias. El caos de la evacuación y la negrura del humo no permiten ver la salida y es por eso que, antes de producirse la explosión, la muerte viene por asfixia.


· Una vez que veníamos de Ushuaia no pudimos aterrizar en Buenos Aires porque el aeropuerto estaba cerrado por mal tiempo . Sobrevolamos la zona en círculos por un buen rato , y el aeropuerto no se abría . Intentamos aterrizar en Rosario , pero también estaba cerrado , y cuando fuimos a Córdoba pasaba lo mismo : había montones de aviones esperando turno para aterrizar . El comandante estaba preocupado porque nos estábamos quedando sin combustible . Y yo sólo pensaba en mi marido y mi hija . Los tenía fijos en la mente , no podía pensar en otra cosa. Al final , avisó al aeropuerto de que la alarma de combustible estaba encendida , y nos dejaron aterrizar primero . No se veía nada , y el reglamento aeronáutico dice que no se puede aterrizar con menos de 60 metros de techo de visibilidad . Aterrizamos por intrumentos : una onda de radio guía al avión .

· Los vuelos a Chile son una tortura . Encima de la cordillera siempre hay unos vientos terribles , y aunque el día esté clarísimo , el avión se sacude como una coctelera . Me dá verguenza admitirlo , pero después de veinte años de vuelo sigo llegando descompuesta y malhumorada de esos cruces de los Andes..

· Eran las 2 de la mañana y la mayor parte de los 365 pasajeros estaban mirando la película que se proyectaba al terminar el servicio de cena . Era el vuelo 322 de Miami a New York .
De repente ,sentí una vibración extraña en todo el avión . Me pareció raro que no se prendieran los carteles de ajustar cintu­rones si es que se trataba de una turbulencia. Pero no se sacudió , como en las turbulencias , sólo vibraba de manera extraña. Sentí un ruido raro que venía del lado derecho del Jumbo .
Me asomé por la ventana y ví una luz anaranjada : uno de los motores estaba ardiendo, envuelto en llamas . Entonces se prendieron los cratles de colocarse los cinturones y aumentó el ruido del avión .
Corrí a ver qué pasaba en la cabina de comando .Estaban tratando de operar los extinguidores. Al segundo intento, lo lograron . El fuego fue apagado , pero el escándalo del avión iba en aumento .
Se pidió permiso para aterrizar en Manaos, donde llegamos cuarenta minutos más tarde . La gente estaba muda del susto.
Cuando bajamos a la pista para ver los motores, vimos que el de la derecha estaba destrozado. Al soltarse un álabe - una de las paletas de las turbinas-había desencajado a todo el motor , provocando la fric­ción que terminó en incendio .
Los técnicos del aeropuerto de Manaos no podían creer cómo habíamos podido llegar y aterrizar con un motor inutilizado . El comandante fue recibido como un héroe.




· -Hay fuegos artificiales en la cabina de comando. Andá a ver- me dijo el comisario.
Entré a la cabina y ví relámpagos violetas danzando por toda la superficie del parabrisas, formando arabescos como rayitos eléctricos. Iban y volvían cubriendo todo el campo visual.
-¿Qué es eso?-pregunté alarmada.
-Las luces de San Telmo- se burlaron los pilotos.
-¿Pero qué son?-insistí, desconfiando
-Descargas eléctricas que se producen bajo ciertas condiciones metereológicas. El avión tiene unos rayos de descarga en vuelo, pero ahora cargó tanta estática que estamos envueltos en electricidad
Quedé deslumbrada mirando los fogonazos azules.
-¿No nos van a afectar en nada?- dudé
-Si te quedás adentro, no. Si salís, cada uno equivale a 5000 voltios


· Volvíamos de Río de Janeiro, cuando advertí que el ruido del avión disminuía junto con la vibración de los motores. Pensé que estaríamos por aterrizar, pero eso era imposible porque sólo llevábamos una hora de vuelo. Fuí a preguntarle al jefe de cabina.
-Estamos volando con una sola turbina. Se pararon tres motores -me dijo- Pero no comentes nada y actuá con naturalidad.
Sentí que mi taquicardia era perfectamente audible. Traté de concentrarme en el trabajo y me consolaba comprobar que no prendían los carteles de cinturones de seguridad. Todo dependía de que esa única turbina resistiera el vuelo entero. Crucé la cabina de pasajeros con una sonrisa dibujada. De pronto, una pasajera me detuvo por el brazo:
-Qué maravilla este avión, señorita -comentó- ¡Es tan silencioso! Los felicito. Voy a tratar de viajar siempre en esta línea aérea ..


· Estaba por entregar un par de tés a dos pasajeras, cuando el avión quedó en el más completo silencio.Sentí que faltaba la vibración de las turbinas a mis pies. Supe que nos íbamos a matar. Agradecí inte­riormente que fuera en la mitad de la noche : estaban casi todos durmiendo , y la mayoría de la gente ni se daría cuenta de lo sucedido. Dejé la bandeja, me tiré al piso , y me aferré a las patas del último asiento .
"Por favor, que sea todo rápido, muy rápido", pensé, calcu­lando que si me aplastaba bien contra el piso mi cabeza no impactaría en el techo al caer el avión. El silencio era increíble.El avión seguía su trayectoria , como un planeador gigante.Nadie respiraba.
Durante lo que sentí como siglos, pensé que todos podían escuchar los latidos de mi corazón , que era lo único que hacía ruido .De golpe, un zumbido empezó a crecer.
Luego otro.Esperé, aferrada a las patas del asiento con tanta fuerza que mis brazos me dolían.
Otro rugido se sumó a los anteriores, y el avión volvió a llenarse del habitual estruendo que recién en ese momento me dí cuenta que hace . Noté aliviada que era el mismo ruido de siempre.
Todos los pasajeros despiertos suspiraron al unísono en un largo : "¡Aaaaaaaaahhhh!".
Tratando de recuperar la compostura , tambaleante y descon­certada , caminé hacia adelante, olvidando la bandeja en el piso, con los dos tés intactos.
Quise correr para adelante , pero me contuve y fui caminando, para no alarmar más nadie.
La gente ni siquiera preguntaba nada.
-¿Qué pasó? - le pregunté a mi comisario, que estaba blanco como un papel.
-¿No viste?¡ Se apagaron todos los motores!
- ¿Y después qué pasó?
- Las fueron encendiendo de a una otra vez.
Esos momentos terribles, nunca se pueden compartir con nadie . Con los pasajeros no, para no alarmarlos . Tampoco se puede hablar con los compañeros que lo vivieron porque se niegan a hablar del asunto , lo minimizan o bromean con eso. Y no se puede hablar con los que estaban durmiendo mientras sucedió, porque no creen que haya pasado algo tan tremendo como lo que contamos, y piensan que exageramos. Hay que tragarse todo sola y rogar que no vuelva a pasar.


· Me desperté de golpe con un ruido enorme. Pensé que un avión había chocado contra el hotel María Isabel Sheraton . Salté de la cama y sentí que estallaban las ventanas de mi habitación, y que volaban los vidrios rotos en mil pedazos .El ruido era impresio­nante . Quise huir de la habitación en , pero me dí cuenta de que no podía abrir la puerta. Con desesperación , tiré hacia mí, pero estaba trabada . De pronto me dí cuenta de que el marco de la misma se doblaba hacia un lado y y hacia otro , hacia arriba y hacia abajo, en zig -zag , enloquecido , sin formar un rectángulo que pudiera soltar la puerta , cuya madera empezó a crujir. Estaba deseando que se partiera, cuando de pronto , se soltó . La alfombra roja del pasillo de afuera se sacudía enloquecida como si un puño gigante se estuviera deslizando por debajo de ella , ida y vuelta. Afuera, pasajeros y tripulantes corrían en tropel , en pijamas , camisones y ropa interior . Había gritos y un ruido ensordecedor. Me sentí mareada, descompuesta. Pensé que estaba enferma , o loca . El piso temblaba y las paredes se rajaban. Del techo caían pedazos de yeso y lámparas.. Después supe que algunos pensaron en que se trataba de un bombardeo, de una guerra. Otros calcularon en segundos que habría explotado una refinería de petróleo . Otros pensaron en una explosión por pérdida de gas . La mayoría , no pensó : corrió entre la oscuridad y los gritos , tratando de alcanzar las esca­leras , donde una muchedumbre en paños menores se agolpaba, aterrorizada, tratando de huir del hotel , mientras los escalones cambiaban de lugar y temblaban bajo mis pies . El descontrol y el desconcierto eran tan enormes que el camino se me hizo eterno . Nunca pensé que tardaría tanto en bajar una escalera. Algunas personas se agolpaban aterradas en los descansos de la escalera , sin dejar pasar a los demás . Hubo empujones y apretujones, y gente saltando y cayendo sobre otros cuerpos . Tropecé , me golpeé y me caía varias veces y me levanté porque lo único que quería era salir de ahí . Al llegar a la planta baja todos corrimos a la calle, intuyendo que estábamos más seguros sin nada sobre la cabeza. Afuera, el caos era total . Se escuchaba estruendo en todas partes, olor a gas , llantos , gritos, gemidos. La plaza entera estaba llena de gente en camisón , piyamas , shorts , entre árboles ladeados sobre un suelo que temblaba a nuestros pies. Recién entonces me dí cuenta de lo que había pasado : un terremoto .


· Empezaron a sonar ambulancias por todos lados. Era tal el olor a gas , que todos sabíamos que prender un fósforo nos habría incinerado a todos. Quedamos aturdidos por el espanto, y por el ruido de sirenas y más sirenas alrededor. Algunos edificios que formaban parte del paisaje habitual de esa zona de México habían desaparecido. Sólo había escombros polvorientos por todas partes. Supe que me había salvado de milagro. Pasamos la noche a la intemperie , tratando de dormir acostados en el pasto de la plaza . Yo no pude pegar un ojo. Al día siguiente nos alcanzaron algo de ropa . Por suerte, el segundo terremoto, que empezó 36 horas después , fue de menor intensidad. Nos agarró con linternas y más prevenidos de que podía suceder . Un olor espantoso a carne podrida invadió enseguida la ciudad, y todos temían que empezara alguna epidemia. Los bomberos no daban abasto para eva­cuar cadáveres. Muchos tripulantes se quejaron de que la gente de la base de la línea aérea no nos hubiera socorrido enseguida. Yo pienso que el desconcierto general fue tal , que era humano que no supieran reaccionar . Pasé la segunda la noche en el casa de un comandante mexicano que vive en las afueras de la ciudad. Estaba llena de refugiados . Fueron los cuatro peores días de mi vida. La insegu­ridad que te agarra cuando el piso que estás pisando, que parece lo más firme del mundo, se sacude a tu paso , no se la deseo a nadie. Te trastorna los sentidos .

· Para mí , el riesgo de este trabajo no está en volar en el avión , sino en los remises que nos pasan a buscar . Andan demasiado rápido por la calle porque a veces , según la zona, tienen que buscar a tres tripulantes en un sólo viaje y siempre hay alguno que se retrasa. Una vez uno chocó en una esquina a salir de mi casa . El golpe que me dí contra la ventana me produjo un hematoma en el parietal derecho, sobre la oreja , que me afect;ó el centro del habla , por lo que no entendía lo que me decían y estuve varios días sin poder articular las palabras. Estuve un mes sin volar , me atendieron doce médicos y nadie se hizo cargo de lo que me pasó . No me idemnizaron , el chofer sigue trabajando como siempre , y yo todavía no sé si mi cerebro me sigue
funcionando como antes o si voy a tener problemas. Por eso , le tengo más miedo a un auto que a un avión .
· Vuelo de Buenos Aires a Cancún , con escala en Miami . A bordo llevábamos un tour de personas , entre las cuales viajaba una señora con su hijo de 17 años . La señora se levantó para ir al baño y al salir del mismo , se mareó y se tropezó , cayendo sobre un cenicero de pie que hay en uno de los aviones, que estaba con la tapa levantada . Se rajó la cabeza con el borde de metal de la taopa , y se quedó ahí , parada . Al rato el hijo vino a avisarnos que la madre estaba mal . ! Estaba empapada en sangre ! Llamamos un médico a bordo , pero sólo vino una oculista , que dijo que el tajo era muy profundo: por la herida se veía una capa de grasa . cuando lo ví , se me aflojaron las piernas de la impresión . A mí me sentaron , pero la pasajera no se quería sentar. La oculista tuvo que insistirle en que era grave . Al llegar a Miami , subieron los paramédicos y dijeron que no podía seguir viaje a Cancún sin atenderse primero . Necesitaba opuntos y la vacuna antitetánica . Ella se puso como loca , dijo que no le dolía , y que quería seguir viaje a Cancún para no perder a su grupo . Tan terca fue que la dejaron seguir a Cancún con la cabeza agujereada, pero antes tuvo que firmar un montón de papeles para liberar de responsabilidades al personal de la escala de Miami. bajó del avión con toda la ropa roja , empapada en sangre .

· Por más que una se pase la vida cruzando el Océano a pie , esto de volar no es algo normal . Me dá pánico ver a otro avión desde el avión en el que voy yo . Si viene en sentido contrario , parece que la velocidad fuera el doble , y lo ves cruzar como una flecha . Y una piensa qué desastre sería chocarse con otro avión en pleno vuelo .


· Dos veces seguidas estuve en vuelos con amenaza de bomba a bordo . Una vez fue saliendo de Madrid . Nos avisaron en pleno vuelo que había llegado al Aeropuerto Barajas una llamada avisando que teníamos una bomba a bordo . El comandante hizo la maniobra reglamentaria : tirar todo el combustible al mar y regresar al aeropuerto , estacionando el avión en una punta de la pista , lejos del edificio del aeropuerto, que estaba rodeada de ambulancias y camiones de bomberos . . Lo gracioso del tema es que como no nos autorizaron a abrir nada más que una puerta , y no venía la escalerilla para que bajen los pasajeros, tardamos más de una hora en evacuar el avión . Yo pensaba “en todo este tiempo, si hay una bomba , podía explotar veinte veces”. Nos quedamos dos días más en Madrid ,sólo con lo puesto , en los que revisaron el avión y todo el equipaje sin encontrar nada . Después dijeron que habían avisado que la bomba estaba en un avión que iba a América , sin precisar cuál , y que tal vez estaba en uno de bandera norteamericana que había despegado minutos antes que nosotros .
La segunda vez fue saliendo de Nueva York . Habían dicho que había una bomba en alguno de los aviones que estaban por decolar . En la pista había una fila de como veinte aviones, uno detrás de otro esperando turno en el carreteo , nariz contra cola . El comandante dijo “Ma sí , si ya despegaron igual los tres aviones delante nuestro, yo sigo viaje . No sea cosa que esto sea un bolazo.”


· No me importa demasiado morirme en un accidente aéreo . Lo único que espero es que sea bien rápido . Me da pavor pensar que me de cuenta de que el avión se cae a pique y que nos vamos a estrellar en el piso . Me impresionó muchísimo la noticia de un Jumbo japonés que perdió la cola , y que mientras estuvo zigzagueando los pasajeros escribieron cartas de despedida a sus familias . Eso es lo que me espanta : darme cuenta de que es el fin .

· Había un comandante que en cada vuelo a Bariloche daba vuelos rasantes alrededor del cerro Catedral, mientras explicaba minuciosamente a los pasajeros por dónde estaba pasando el avión , y qué se podía ver en cada giro a la derecha y a la izquierda. El en la cabina de comando estaba chocho con la visita guiada sin siquiera sospechar de que atrás todo el mundo estaba descompuesto con tantas vueltas y zarandeo , vomitando de pánico al ver los pios nevados pasar a metros de las ventanillas .Teníamos que ir a pedirle que la cortara con el tour y aterrizara de una vez por todas, para bien de todos .

· Un comandante se pasó de canchero metiéndose en la cancha de River con el avión , en pleno partido. Argentina jugaba con Colombia las eliminatorias para el mundial, y el tipo se quiso dsr el lujo de ver cómo iba el partido desde el mismo avión . Nadie se lo agradeció: los pasajeros creyeron que el avión se caía y la gente en la cancha que vio un avión tapando el cielo sintió pánico. Al poco tiempo, al “canchero” lo bajaron de vuelo por negligencia.

· Otro piloto se quiso hacer el vivo viajando a Villa Gesell con un vuelo rasante sobre la playa , para que los pasajeros pudieran apreciar la belleza del panorama. Tuvo la mala suerte de que en ese instante uno de los mayores directivos de la línea aérea estuviera tomando sol en la playa de Cariló. Cuiando el avión le pasó por encima corrió a averiguar qué vuelo era y quién lo conducía , y lo sancionó con tanta gravedad que creo que la travesura le costó el trabajo.

· Un día que volvíamos en traslado con el avión vacío , el comandante dijo que quería comprobar si funcionaba el sistema de máscaras de oxígeno. Nos pidió que nos pusiéramos los cinturones de seguridad , advirtiéndonos que habría una fuerte trepada en el aire y otra fuerte caída. Empinó la nariz hacia arriba y subió de golpe no sé cuantos cientos de metros en el aire, que me dejaron la esplada pegada al respaldo como si pesara toneladas. Y al minuto de subir, hizo lo opuesto : puso la nariz para abajo y mandó al avión en picada , que cayó cientos de metros en segundos . Yo me agarré tan fuerte del asiento que me dolieron los dedos. Sentí que la cabeza me quedaba colgando ahí arriba , y pensé que nos matábamos. Todos gemimos de horror. Algunos de mis compañeros - tripulantes expertos - estaban vomitando de la impresión.. Las máscaras de oxígeno cayeron con el descenso abrupto y el avión ase niveló. Entonces nos agarró un ataque de risa, por los nervios . Pero a mí me dieron ganas de agarrar a trompadas al comandante : ¿no podía esperar a ir con el avión vacío para hacer eso?

3 comentarios:

Sauronfana dijo...

Ana me encanto tus relatos de trabajo... Justamente estoy averiguando para estudiar Comisario de Abordo y con esto me termino de decidir por esta carrera... Sin duda tus experiencias a bordo son terribles como asi graciosas... Te felicito por tu profecionalismo en las anecdotas contadas y espero algun dia tenerte como colega y compartir un vuelo... Muchas suerte y mi afecto...
Sergio Carril, Argentina Bs As...

daniela del rio dijo...

Que cosas tan espectaculares y que entusiasmo me dan para seguir adelante con el sueño de mi vida que es ser azafata de vuelo a pesar de que en un momento puede ser el ultimo como leí en cada párrafo... pero a pesar de eso, creo que para eso estoy, para llevar a cabo esta profesion que persigo desde hace unos 6 años.. y tengo 18!! en apenas un mes empiezo el curso! gracias por todas estas experiencias, espero algun dia podeer contar las mias y tambien compartir vuelo!!

Pishauko dijo...

Qué maravilla de historias. Nada más ayer volé y me interesé por el tema. Apasionante.